Cabo Bomberos Gipuzkoa 2026 · OP2026/17

Sanitario Grupo Sanitario · temas 15 a 17

PARTE 14. Grupo SANITARIO. Soporte vital: valoración primaria y secundaria y soporte vital básico en adultos y niños (tema 15)

Este capítulo pertenece al grupo Sanitario del temario específico de la oposición de cabo y cubre el tema 15: soporte vital, valoración primaria y secundaria y soporte vital básico en adultos y niños. La fuente es el Manual de intervenciones sanitarias en emergencias del CEIS Guadalajara y Grupo Tragsa, parte 1, Soporte vital, capítulos 1, valoración primaria y secundaria del paciente, y 2, soporte vital básico en adultos y niños, que son los extractos que el servicio distribuyó a los opositores. El capítulo sigue el orden del manual: el algoritmo A, B, C, D, E de la valoración primaria; la valoración secundaria de la cabeza a los pies con la regla OPUMA; la parada cardiorrespiratoria, la cadena de supervivencia y la secuencia de actuación; la reanimación en adultos, la obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño, el soporte vital pediátrico y el desfibrilador; y las situaciones especiales de embarazada, hipotermia, hipertermia, ahogado y electrocutado. Termina con las cifras y datos clave. En el examen de bombero de Gipuzkoa de 2026 se preguntó por la regla OPUMA, qué ha ocurrido, antecedentes, última ingesta, medicación y alergias, y por las características de las compresiones torácicas correctas.

14.1. La valoración primaria: objetivo y algoritmo

Concepto. Antes de valorar a la víctima es preciso protegerse de los posibles peligros de la escena. Cuando hay varias víctimas, antes de comenzar la valoración secundaria de cualquiera de ellas hay que conocer si todas están conscientes y respiran; para clasificarlas por gravedad se acude al triaje de la parte 2 del manual. La valoración primaria persigue establecer la gravedad del paciente y realizar sencillas intervenciones para solucionar problemas que supongan un riesgo vital. Se dispone de un algoritmo, es decir, una secuencia de operaciones que permite una evaluación completa sin olvidar ninguna función vital: A, vía aérea; B, ventilación; C, circulación; D, valoración neurológica; y E, exposición. Se puede asegurar que un paciente es crítico cuando tiene problemas en A, B o C.

Primera pregunta. En primer lugar se pregunta al paciente qué le ha pasado. Si responde de forma coherente y con frases completas se puede inferir tres cosas:

14.2. A: vía aérea

Concepto. Primero hay que comprobar que la vía aérea está abierta. Si está abierta, el paciente respira con normalidad, o respira pero hace ruido al respirar, lo que puede ser una obstrucción parcial y obliga a abrir la vía aérea. Si está cerrada hay que abrirla mediante la maniobra frente mentón, la elevación de la mandíbula, la extracción de objetos que obstruyen, la aspiración de secreciones, la cánula de Guedel o la mascarilla laríngea.

Maniobra frente mentón. Se realiza si no se sospecha traumatismo: se lleva la cabeza suavemente a hiperextensión con una mano en la frente y con la otra se eleva la mandíbula con los dedos índice y medio.

Elevación o avance de la mandíbula. Se realiza si se sospecha traumatismo. Ante la posibilidad de lesión cervical hay que evitar la hiperextensión del cuello y fijar la cabeza en posición neutra. Se tracciona la mandíbula hacia delante con el dedo pulgar de una mano colocado en la boca del paciente, mientras la otra mano, sobre la frente, impide la hiperextensión.

Triple maniobra modificada. Si con la anterior no se consigue abrir la vía aérea, se colocan las dos manos bajo los ángulos de la mandíbula empujándola hacia arriba y adelante, manteniendo la cabeza sin hiperextensión.

Extracción de objetos. Si el objeto se puede coger con facilidad se extrae con los dedos, con mucho cuidado de no introducirlo más. Si el objeto no se ve, no se realiza barrido a ciegas. Se utilizan las maniobras de cuerpos extraños del OVACE.

Aspiración de secreciones. El aspirador crea una presión negativa que permite extraer secreciones bronquiales, saliva, sangre y contenido gástrico de boca, nariz y laringe. Se coloca al paciente con la cabeza ligeramente elevada para evitar la broncoaspiración, que es el paso de contenido gástrico a la vía respiratoria por estimulación del vómito; si está inconsciente se coloca en posición lateral de seguridad. La sonda de aspiración, flexible o rígida tipo Yankauer, se introduce siempre sin aspiración y después se conecta el vacío durante un máximo de 5 segundos, para permitir al paciente respirar con facilidad. En los niños la presión negativa no debe superar los 100 milímetros de mercurio.

Cánula de Guedel. Pasos para su colocación:

Mascarilla laríngea. Pasos: lubricar el extremo que se introduce, por la parte posterior a los agujeros de ventilación; introducirla cogiendo el tubo como un lápiz, con los agujeros hacia la lengua, deslizando la parte posterior por el paladar; hacerla progresar suavemente hasta que haga tope; inflar el balón con unos 20 a 40 mililitros, lo que hace que la mascarilla retroceda de forma normal; y conectar el extremo a una bolsa autoinflable comprobando que el tórax se eleva con cada insuflación.

Traumatismo. Si el paciente ha sufrido un traumatismo, una vez abierta la vía aérea es el momento de inmovilizar la columna cervical con el collarín y alinear la columna vertebral.

14.3. B: ventilación

Concepto. Para mantener las constantes vitales es fundamental que el oxígeno llegue a los pulmones y de ahí a las células. Una señal rápida e inequívoca de dificultad respiratoria en pacientes conscientes es la incapacidad para decir una frase completa. Para evaluar la cantidad y calidad de la respiración se valora:

Patrones de gravedad. En pacientes inconscientes puede observarse una respiración que empieza con respiraciones rápidas y superficiales y con el tiempo se vuelve profunda, forzada y jadeante: indica gravedad y obliga a trasladar rápidamente. Otro patrón grave es el que alterna cambios de ritmo y profundidad hasta llegar a una pausa de apnea de varios segundos, tras la cual el ciclo se repite.

Pulsioxímetro. Orienta sobre la llegada de oxígeno a las zonas periféricas. Se intenta que la saturación esté por encima del 90 por 100; si es inferior, se considera que el paciente presenta dificultad respiratoria.

Actuación ante dificultad respiratoria.

14.4. C: circulación

Concepto. La circulación hace posible que el oxígeno llegue a todas las partes del cuerpo. En este apartado hay que vigilar las hemorragias y controlarlas, el pulso, y el color de piel y mucosas; además se valoran la temperatura, la humedad y el relleno capilar.

El pulso. Indica que el corazón late con intensidad suficiente para que la sangre llegue a otras zonas. Un paciente que respira y habla siempre tiene pulso. Si se puede tomar el pulso radial en un miembro no lesionado, la tensión arterial es aceptable. El pulso puede ser ausente o presente; si está presente puede ser fuerte o débil, y el pulso débil puede ser signo de tensión arterial baja. Un pulso rápido o lento puede indicar shock, aunque también puede alterarse por circunstancias emocionales o fisiológicas. Si el pulso está ausente en carótidas, el paciente está en parada cardiorrespiratoria.

El color. Piel sonrosada indica buena circulación; piel pálida, disminución del flujo sanguíneo; piel azulada o cianótica, falta de oxígeno. Como el color de la piel puede enmascarar estos datos, se valora el color de mucosas, labios, encías y pulpejos de los dedos.

La temperatura. Un paciente frío disminuye su perfusión y, a la vez, una circulación inadecuada enfría los tejidos. Hay que evitar la pérdida de temperatura quitando la ropa húmeda y tapando al paciente. Las mantas térmicas no proporcionan calor, sino que evitan su pérdida, por lo que no deben ponerse sobre zonas húmedas o frías: se cubre al paciente con sábanas y mantas y luego se pone la manta térmica con la parte plateada en contacto con el paciente.

La humedad. La piel húmeda por sudoración abundante puede asociarse a shock o a que la sangre está en otros órganos vitales.

El relleno capilar. Al presionar la uña y soltar, pasa rápidamente de blanquecino a rosado. El valor normal es menor de 2 segundos. Puede alterarse por el frío, algunos fármacos y patologías previas.

Control de la hemorragia.

Shock. Si no se controla la hemorragia aumenta la probabilidad de shock hipovolémico. Hay shock cuando la sangre, con su oxígeno y nutrientes, no llega a las células y estas no pueden eliminar los productos de desecho; si no se soluciona lleva a la muerte celular y al fallecimiento. Signos precoces de shock:

14.5. D: valoración neurológica

Concepto. Al evaluar la función cerebral se valora a la vez la cantidad de oxígeno que llega al cerebro. Los pacientes combativos, agitados y poco colaboradores suelen presentar hipoxia; si no hay causa aparente de la agitación se considera una alteración neurológica. Se intenta conocer si el paciente ha perdido la conciencia y durante cuánto tiempo, si ha consumido sustancias tóxicas, si tiene algún problema previo que pueda causar pérdida de conciencia, si está diagnosticado de enfermedad psiquiátrica y si puede mover todas las extremidades. Para valorar el estado de conciencia se utiliza el sistema AVDNR, es decir, alerta, respuesta verbal, respuesta al dolor y no respuesta, que en la parte de urgencias médicas se desarrolla como escala AVDN.

Actuación ante alteración neurológica.

14.6. E: exposición

Concepto. Para detectar todas las lesiones hay que retirar toda la ropa, con dos precauciones: hacer la exposición en un espacio cerrado para evitar la pérdida de calor, por ejemplo en la ambulancia, y volver a cubrir al paciente lo más rápidamente posible una vez valorado.

14.7. Valoración secundaria: regla OPUMA y reevaluación

Concepto. Una vez tratados los problemas vitales se aborda la valoración secundaria: una evaluación de la cabeza a los pies que persigue detectar las lesiones o problemas no identificados en la valoración primaria. Puede realizarse de camino al hospital, por lo que no hay que demorar el traslado. Si el paciente está consciente se sigue la regla nemotécnica OPUMA, que en el manual permite averiguar cinco cosas: O, qué ha ocurrido y qué síntomas tiene; P, antecedentes personales; U, cuándo ha comido o bebido por última vez; M, si toma medicación; y A, si padece alergias. Es la regla que se preguntó en el examen de 2026.

Reevaluación. Para valorar las variaciones se vuelven a evaluar las constantes vitales cada 5 minutos: pulso y frecuencia respiratoria, coloración de la piel, temperatura, y movilidad, sensibilidad y temperatura de las extremidades.

14.8. Exploración de la cabeza a los pies

Cabeza y cara. Se buscan deformidades y asimetrías de los huesos del cráneo y la cara; hematomas en ojos y detrás de las orejas, que pueden indicar fractura de base del cráneo; falta o debilidad de movimientos faciales, que puede indicar lesión cerebral; contusiones, erosiones y heridas; hemorragias o salida de líquido claro por nariz u oídos, que indican lesiones internas en la cabeza; anomalías en párpados, orejas, mandíbula o boca; y el tamaño de las pupilas y su reacción a la luz, porque pupilas de distinto tamaño indican lesión cerebral. Actuación: vigilar ABC, colchón de vacío, cuerpo alineado, inclinación de 30 grados con la cabeza elevada y traslado rápido.

Cuello. Venas dilatadas indican circulación anómala; esfuerzo excesivo de la musculatura al respirar indica dificultad respiratoria; se buscan heridas, deformidades vertebrales con dolor a la palpación, que hacen sospechar lesión cervical, edema que puede obstruir la vía aérea, crepitación por salida de aire fuera de la vía aérea, y desviación de la tráquea de la línea media, que indica afectación respiratoria grave y suele ser un signo tardío. Actuación: vigilar ABC, movilizar con cuidado, 30 grados con cabeza elevada y traslado rápido.

Tórax. Movimientos respiratorios superficiales o profundos; su asimetría puede indicar rotura de costillas o volet costal; el tiraje, depresión al inhalar entre las costillas o alrededor del esternón, indica dificultad respiratoria; se buscan heridas, contusiones, objetos clavados y crepitantes, sensación de burbujas bajo la piel que indica fuga de aire. Actuación: vigilar ABC; oxígeno si hay dificultad respiratoria y está consciente; si no respira, ventilar con balón autoinflable y oxígeno; elevar el tórax en posición semi Fowler; no extraer objetos clavados; traslado urgente.

Abdomen. Erosiones y hematomas pueden indicar lesión interna; se buscan heridas, evisceración, que es la salida de vísceras, y objetos clavados. La rigidez y defensa a la palpación es signo de posible lesión interna y obliga a evacuar rápido. Actuación: vigilar ABC, no extraer objetos clavados, no introducir las vísceras, abrigar y trasladar con rapidez.

Pelvis. Heridas, arrancamientos y punciones. Dolor o deformidad obligan a evacuar cuanto antes, porque la fractura de pelvis puede matar por hemorragia interna. Orinar sangre sugiere lesión de vejiga o uretra; la hemorragia vaginal, lesión vaginal o uterina; el priapismo, erección mantenida, lesión medular. Actuación: vigilar ABC, movilizar con mucho cuidado y colchón de vacío.

Espalda y extremidades. La espalda se mueve como un bloque: se coloca al paciente en un tablero espinal rodándolo sobre un lado y se deja alineado en decúbito supino; se buscan contusiones, erosiones, heridas y hematomas. En las extremidades se valoran movimiento espontáneo, fuerza y simetría, sensibilidad, color y temperatura, pulsos, heridas, hematomas, edemas, deformidades y dolor. En ambos casos: vigilar ABC, movilizar con cuidado y trasladar en colchón de vacío. El orden completo del examen es cabeza, cuello, tórax, abdomen, espalda, pelvis y genitourinario y extremidades, con reevaluación continua del ABC.

14.9. Parada cardiorrespiratoria, reanimación y cadena de supervivencia

Concepto. La parada cardiorrespiratoria, PCR, es una interrupción brusca, inesperada y potencialmente reversible de la respiración y la circulación espontáneas. La reanimación cardiopulmonar, RCP, es el conjunto de maniobras dirigidas a revertir la PCR sustituyendo la función respiratoria y cardiaca para conseguir una perfusión adecuada de los órganos vitales: cerebro, corazón, riñón. El soporte vital básico, SVB, incluye las maniobras de RCP que garantizan la función ventilatoria y circulatoria necesarias para la supervivencia.

Cadena de supervivencia. Es la secuencia de acontecimientos que hay que activar ante una PCR, cinco eslabones:

14.10. Secuencia de actuación ante sospecha de parada cardiorrespiratoria

Paso uno, hacer del lugar un sitio seguro. Trabajar con seguridad valorando que no existen riesgos para la víctima ni para el interviniente.

Paso dos, comprobar consciencia. Sacudir suavemente los hombros y preguntar si está bien. Si responde, está consciente: preguntar qué le ha ocurrido y asegurarse de si necesita ayuda. Si no responde, está inconsciente y se continúa el algoritmo.

Paso tres, abrir la vía aérea. En el inconsciente hay que sospechar obstrucción por la caída de la lengua hacia atrás debida a la disminución del tono muscular. Sin sospecha de traumatismo, maniobra frente mentón; con sospecha de traumatismo y posible lesión cervical, avance de la mandíbula sin hiperextensión; si no se consigue, triple maniobra modificada.

Paso cuatro, comprobar la respiración. La valoración ha de ser rápida, sin durar más de 10 segundos, acercando la cara a la del paciente y mirando al tórax: ver si hay movimiento del tórax, oír si hace ruidos respiratorios y sentir el aire espirado en la cara. No hay que confundir la respiración agónica o gasping con la respiración normal: la respiración agónica ocurre justo después de que el corazón se pare en más del 40 por 100 de las paradas cardiacas; la víctima apenas respira, la respiración es costosa o ruidosa o está boqueando, y hay que tomarla como signo de parada cardiaca. Si no existe ninguno de los signos de respiración se inician maniobras de RCP.

Dos situaciones. Paciente inconsciente que respira: posición lateral de seguridad. Paciente inconsciente que no respira: PCR, iniciar RCP.

Posición lateral de seguridad. Técnica en cuatro pasos:

14.11. Reanimación cardiopulmonar en el adulto

Concepto. La RCP consiste en una combinación de masaje cardiaco externo, 30 compresiones, y respiración artificial, 2 ventilaciones.

Técnica del masaje cardiaco.

Las dos ventilaciones. Pinzar la nariz, hacer una inspiración normal, colocar los labios sellando la boca y soplar comprobando que el pecho se eleva durante un segundo, separar los labios y permitir que el pecho descienda, y repetir. La ventilación puede hacerse boca a boca, boca nariz o a través del estoma en pacientes con traqueotomía, siempre con sistemas de barrera y protección. La forma óptima de ventilar durante la RCP es disponer de balón autohinchable con bolsa reservorio, el ambú, conectado a una fuente de oxígeno a 15 litros y previa colocación de una cánula de Guedel.

14.12. Obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño en el adulto

Concepto. La OVACE es otra causa potencialmente tratable de muerte accidental. Tres situaciones:

14.13. Soporte vital básico pediátrico

Concepto. La principal causa de RCP en los niños es la respiratoria, a diferencia del adulto, donde la mayor causa de parada suele ser cardiaca. La cadena de supervivencia pediátrica que muestra el manual incluye eslabones de prevención, como usar asientos de seguridad para niños, y después iniciar maniobras de RCP, avisar al servicio de emergencias, soporte vital avanzado y cuidados posresucitación. Se distingue el lactante, menor de 1 año, del niño, desde 1 año hasta la pubertad.

Algoritmo de RCP básica en niños.

Ventilación y masaje en lactantes. La ventilación en lactantes se realiza con la maniobra boca nariz. En recién nacidos las compresiones se realizan abarcando el diámetro anteroposterior del tórax y comprimiendo con los dos pulgares en la mitad del esternón. En menores de 1 año, con dos dedos en la mitad inferior del esternón, deprimiendo el tórax un tercio de su diámetro, unos 4 centímetros en lactantes y 5 en niños. En mayores de 1 año, con una o dos manos según sea necesario para conseguir la profundidad adecuada. En el resumen del manual se indica que si la respiración está ausente se comprueba el pulso braquial en lactantes y el carotídeo en niños mayores de 2 años, y que en niños de 3 meses a 2 años las compresiones se hacen con dos dedos en la mitad inferior del esternón, deprimiendo 4 centímetros en lactantes y 5 centímetros en mayores de 2 años.

OVACE en el niño. Si está consciente y no puede toser, cinco palmadas interescapulares; si fallan, en lactantes cinco compresiones torácicas y en mayores de 2 años cinco veces la maniobra de Heimlich.

14.14. El desfibrilador externo automático y el algoritmo genérico

Concepto. En la PCR del adulto es muy importante para la supervivencia disponer de un tratamiento eléctrico precoz. En cuanto se tenga el DEA se coloca a la cabecera del paciente; el aparato analiza el ritmo y va dando instrucciones:

A recordar.

A evitar.

Anafilaxia. El manual recuerda que ante una emergencia por anafilaxia, reacción alérgica grave, el reconocimiento precoz y el tratamiento inmediato con adrenalina intramuscular son fundamentales, informando al médico del 112 si no se es personal facultativo.

14.15. Soporte vital básico en situaciones especiales

Concepto. Cualquier PCR se maneja según el algoritmo de RCP vigente, pero hay situaciones que necesitan acciones adicionales: embarazada, hipotermia, hipertermia, ahogado y electrocutado.

Embarazada. Son dos vidas las que dependen de la actuación. Después de la semana 20 de gestación el útero comprime la vena cava inferior y la aorta, comprometiendo el retorno venoso y el gasto cardiaco. Modificaciones:

Hipotermia. La hipotermia protege al cerebro y los órganos vitales porque toleran mejor la hipoxia. Valorar la PCR es difícil porque el pulso se vuelve lento, pequeño e irregular y no se detecta la tensión arterial. No se puede confirmar la muerte tras RCP hasta que el paciente se haya calentado o hayan fracasado los intentos, por lo que la RCP debe ser prolongada. Se ventila con oxígeno a alta concentración, se busca pulso carotídeo, se coloca el DEA cuanto antes porque la hipotermia provoca muchas arritmias y puede llevar a fibrilación ventricular, se hace RCP 30 a 2 más prolongada y se inicia el calentamiento con mantas, fuentes de calor y manta térmica.

Hipertermia. El riesgo de daño cerebral aumenta por cada grado por encima de 37 grados. Se hace la RCP estándar y además se enfría al paciente. No hay datos del efecto de la hipertermia sobre el umbral de desfibrilación, así que se sigue al DEA.

Ahogado. La complicación más importante es la hipoxia, y su duración es el factor pronóstico principal. Modificaciones:

Electrocutado. Las causas de muerte son el paro respiratorio por parálisis del centro respiratorio o de los músculos respiratorios, las arritmias tipo fibrilación ventricular y el infarto por espasmo coronario. Modificaciones:

14.16. Cifras y datos clave

Para memorizar: valoración primaria A, B, C, D, E; el paciente es crítico si falla A, B o C. Aspiración de secreciones un máximo de 5 segundos, con presión negativa no superior a 100 milímetros de mercurio en niños. Cánula de Guedel medida del ángulo de la boca al lóbulo de la oreja, girada 180 grados a mitad de la introducción; balón de la mascarilla laríngea con 20 a 40 mililitros. Saturación por encima del 90 por 100; mascarilla con reservorio a 10 a 15 litros; semisentado o a 30 a 45 grados con columna inmovilizada; ambú a 15 respiraciones por minuto. Relleno capilar normal menor de 2 segundos; torniquete aflojado cada 10 minutos; manta térmica con la parte plateada hacia el paciente y solo tras cubrirlo con mantas; conciencia con el sistema AVDNR. Valoración secundaria: regla OPUMA en el consciente, qué ha ocurrido y síntomas, antecedentes personales, última comida o bebida, medicación y alergias, constantes cada 5 minutos, hematomas en ojos y detrás de las orejas por fractura de base del cráneo, cabeza elevada 30 grados, desviación traqueal como signo tardío grave, priapismo por lesión medular. PCR: interrupción brusca, inesperada y potencialmente reversible de respiración y circulación. Cadena de supervivencia de cinco eslabones: reconocer y avisar, RCP, desfibrilación precoz, traslado urgente y cuidados posresucitación. Comprobar la respiración no más de 10 segundos; la respiración agónica aparece en más del 40 por 100 de las paradas. RCP del adulto 30 a 2, 100 a 120 compresiones por minuto, 5 centímetros, igual tiempo de compresión y relajación, mínimas interrupciones, manos en el centro del tórax, oxígeno a 15 litros en el ambú. OVACE adulto: si tose no golpear la espalda; si no tose, 5 palmadas interescapulares y 5 Heimlich; inconsciente, RCP. Niños: parada de causa respiratoria; lactante menor de 1 año; 5 ventilaciones de rescate; 30 a 2 durante 1 minuto antes de llamar al 112, 15 a 2 con dos reanimadores; un tercio del diámetro del tórax, 4 centímetros en lactante y 5 en niño; al menos 100 por minuto; dos dedos o dos pulgares en lactante, una o dos manos en niño; boca nariz en lactantes; pulso braquial en lactantes y carotídeo en mayores de 2 años; OVACE pediátrica: 5 palmadas y luego 5 compresiones torácicas en lactantes o 5 Heimlich en mayores de 2 años. DEA: electrodos bajo la clavícula derecha y en el costado izquierdo; ritmos desfibrilables fibrilación ventricular y taquicardia ventricular sin pulso; 2 minutos de RCP tras cada descarga sin comprobar pulso; menos de 5 segundos entre compresiones y descarga. Embarazada desde la semana 20: abdomen a la izquierda, decúbito lateral izquierdo a 15 a 20 grados, 5 compresiones torácicas en vez de Heimlich, oxígeno al 100 por 100 a 15 litros, manos en la mitad del esternón, cesárea en 5 minutos, feto viable desde la semana 24 o 25. Hipotermia: RCP prolongada, no confirmar la muerte sin calentar. Hipertermia: más daño cerebral por cada grado sobre 37. Ahogado: sin collarín salvo traumatismo, 5 ventilaciones de rescate, no aspirar, no compresiones abdominales, compresiones fuera del agua, tórax seco para el DESA. Electrocutado: escena segura, collarín, fibrilación ventricular con corriente continua de alto voltaje y asistolia con corriente alterna. Anafilaxia: adrenalina intramuscular.