Cabo Bomberos Gipuzkoa 2026 · OP2026/17

Sanitario Grupo Sanitario · temas 15 a 17

PARTE 16. Grupo SANITARIO. Urgencias médicas: primeros auxilios, intoxicaciones, patología por calor y frío y urgencias pediátricas (tema 17)

Este capítulo pertenece al grupo Sanitario del temario específico de la oposición de cabo y cubre el tema 17: urgencias médicas, primeros auxilios, intoxicaciones, patología por calor y frío y urgencias pediátricas. La fuente es el Manual de intervenciones sanitarias en emergencias del CEIS Guadalajara y Grupo Tragsa, parte 3, Urgencias médicas, en los capítulos que el servicio distribuyó a los opositores: capítulo 1, primeros auxilios en urgencias médicas, con las urgencias respiratorias, cardiacas, neurológicas y metabólicas; capítulo 2, intoxicaciones, con la intoxicación general y la intoxicación por humo; capítulo 5, patología por calor y frío, con los síndromes hipertérmicos, las quemaduras, los traumatismos eléctricos, la hipotermia y las congelaciones; y capítulo 6, urgencias pediátricas. El capítulo sigue ese orden y termina con las cifras y datos clave. En el examen de bombero de Gipuzkoa de 2026 se preguntó la actuación ante el síndrome coronario agudo y los efectos del monóxido de carbono según concentración y tiempo.

16.1. Urgencias respiratorias

Concepto. La respiración tiene tres procesos: la ventilación, transporte de oxígeno a los pulmones y de dióxido de carbono al exterior; la perfusión, flujo de sangre por los capilares pulmonares; y la difusión, intercambio de gases entre alveolos y capilares. Para el personal no médico no importa tanto el diagnóstico como reconocer los signos de alarma.

Disnea. Sensación subjetiva de falta de aire; es un síntoma, no una enfermedad, y puede ser respiratoria, cardiaca o neurológica. Se acompaña de cianosis, alteración de la frecuencia respiratoria, casi siempre aumentada, aleteo nasal, más común en niños, tiraje de los músculos accesorios del cuello y tórax, diaforesis o sudor frío y profuso y, en casos graves, alteración de la consciencia. Actuación: ABC, oxigenoterapia y traslado sentado, y reevaluación buscando agitación o disminución de consciencia, frecuencia respiratoria superior a 40 por minuto con cianosis y sudoración, y signos de obstrucción de la vía aérea.

Insuficiencia respiratoria. Desequilibrio de las concentraciones de oxígeno y dióxido de carbono en sangre por alteración de la ventilación, la perfusión o la difusión; la causan ictus, enfermedades neuromusculares, traumatismos torácicos o intoxicaciones por alcohol, drogas, humo o gases. Cursa con cianosis, diaforesis, polipnea, tendencia al sueño y sonidos anormales: estertores, ruido burbujeante en la inspiración por secreciones; sibilancias, silbido agudo en la espiración por obstrucción de bronquios; roncus, parecidos a ronquidos, por obstrucción de vías de gran calibre; y estridor, ruido agudo por obstrucción en tráquea o faringe. Actuación: ABC, oxígeno guiado por la saturación, traslado sentado y reevaluación.

Edema agudo de pulmón. Acumulación de líquido en los alveolos, generalmente por un problema cardiaco que impide bombear, como arritmias, isquemia o crisis hipertensivas. Disnea en reposo que empeora tumbado, taquipnea de más de 40 por minuto, roncus o sibilancias, tiraje intercostal o supraclavicular, expectoración de espuma sanguinolenta rosada, diaforesis, palidez o cianosis, dificultad para decir frases completas, ansiedad, edema en miembros inferiores y venas yugulares dilatadas. Actuación: sentado o semisentado con las piernas colgando, oxígeno para saturación superior al 94 por 100, generalmente a altas concentraciones, y traslado con la mayor celeridad.

Crisis asmática. El asma es la inflamación y estrechamiento de los bronquios por hipersensibilidad a pelo de animales, polvo, conservantes o polen, por ejercicio o estrés. Las crisis son autolimitadas y cursan con disnea, tos, estornudos y rinorrea, tiraje, sibilancias, palidez, sudoración y opresión en el pecho. Signos de alarma: ausencia de ruidos respiratorios, cianosis, disnea severa, somnolencia o confusión, tiraje severo y dolor torácico opresivo. Actuación: ABC, oxígeno si la saturación baja del 90 por 100, preferiblemente con mascarilla a baja concentración, del 24 al 28 por 100; colaborar en la administración de la medicación pautada; trasladar sentado si no cede.

Tromboembolismo pulmonar. Obstrucción de la circulación pulmonar por un trombo, generalmente desplazado desde las extremidades inferiores. Disnea severa brusca, dolor pleurítico punzante, tos y hemoptisis, taquicardia, taquipnea y palpitaciones, cianosis y sudoración; el síncope y el shock son raros pero son signos claros de alarma. Actuación: ABC, oxígeno si la saturación es menor del 90 por 100, traslado precoz sentado.

Signos de alarma en urgencias respiratorias. Disnea severa; obstrucción parcial o completa de la vía aérea; taquipnea de más de 40 por minuto con cianosis y sudoración; tiraje severo; expectoración de sangre o espuma rosada; dificultad para hablar; ansiedad, agitación, somnolencia o confusión; ingurgitación yugular; dolor torácico opresivo o punzante intenso; síncope y shock.

16.2. Urgencias cardiacas

Cardiopatía isquémica. Desequilibrio entre el aporte y la demanda de oxígeno del miocardio por obstrucción total o parcial de las arterias coronarias: isquemia, después lesión y por último necrosis del músculo cardiaco.

Síndrome coronario agudo. Va desde la angina de pecho inestable hasta el infarto agudo de miocardio, con un mecanismo común: la ruptura de una placa de ateroma. Se manifiesta como angina de pecho, infarto agudo de miocardio o muerte súbita. Factores de riesgo: sedentarismo y obesidad, hiperlipidemia, tabaco, hipertensión arterial, diabetes y estrés.

Actuación ante el síndrome coronario agudo, preguntada en 2026.

Síncope. Pérdida brusca de la consciencia y del tono muscular, de corta duración, con recuperación espontánea y completa en segundos o pocos minutos, por hipoperfusión cerebral: basta un cese del flujo cerebral de 6 a 8 segundos. El presíncope es la sensación subjetiva de pérdida de consciencia sin llegar a perderla, con mareo, aturdimiento y visión borrosa; tiene el mismo significado y exige igual manejo. El síncope benigno tiene inicio brusco, corta duración y recuperación total; el maligno va precedido de dolor torácico, disnea o cefalea, se desencadena en decúbito o tras el esfuerzo, es prolongado y deja focalidad neurológica. Tipos: ortostático, frecuente en ancianos al levantarse, precedido de pródromos como sudor, parestesias, ansiedad, náuseas, palidez y visión borrosa; vasovagal, por dolor intenso; miccional, casi exclusivo de varones tras ingesta etílica abundante, durante o al final de la micción; por hipersensibilidad del seno carotídeo, al afeitarse, apretar la corbata o girar el cuello; por valvulopatía aórtica, tras el ejercicio; y por arritmias. Actuación: avisar al 112, ABC, decúbito supino con las piernas elevadas, ladear la cabeza por si vomita, aflojar la ropa y colocar el DESA por si es de origen cardiaco. Requieren ingreso los síncopes de alto riesgo y los de origen cardiológico o neurológico; el benigno recuperado puede rechazar el traslado y se le indica acudir a su médico.

16.3. Urgencias neurológicas

Accidente cerebrovascular agudo o ictus. Aparición brusca de déficit neurológico de origen vascular; isquémico por oclusión de una arteria cerebral por trombos, o hemorrágico por rotura de una arteria con hematoma dentro del cráneo. Signos que exigen no demorar el traslado: alteración de la fuerza de un lado del cuerpo, hemiparesia si es parcial y hemiplejia si es total, explorada pidiendo que levante los brazos con las palmas hacia arriba y viendo cómo uno cae; parálisis facial con desviación de la comisura bucal, explorada pidiendo que sonría enseñando los dientes; y alteraciones del lenguaje, afasia si no puede hablar y disartria si articula pero no se entiende. Otros síntomas: alteraciones de la sensibilidad de un lado, hemihipoestesia o hemianestesia; estrabismo o visión doble; ceguera súbita; marcha inestable con vértigo; cefalea; convulsiones; y alteración de la consciencia hasta el coma, con la descerebración, extensión de extremidades con rotación interna ante el dolor, y la decorticación, flexión ante el dolor, como signos de gravedad extrema. Actuación: ABC; reposo absoluto en posición anti Trendelenburg a 30 grados, cabeza más alta que los pies; medidas físicas si la temperatura supera 38 grados sin inducir hipotermia; control de glucemia; lateralizar si vomita y posición lateral de seguridad si baja la consciencia; y traslado sin demora para un TAC precoz, sin retrasar el transporte por explorar más.

Vértigo periférico y cefalea. El vértigo periférico es una alteración del órgano del equilibrio del oído interno con sensación irreal de giro que empeora al mover la cabeza; no es una emergencia aunque impresione por el cortejo vegetativo; ABC, descartar ictus y traslado para tratamiento sintomático. La cefalea puede ser tensional, vascular u orgánica; son signos de alarma la reciente aparición sobre todo en mayores de 50 años, el inicio súbito, ser diferente a las habituales, el agravamiento progresivo, la precipitación por esfuerzo, tos o cambios posturales, acompañarse de somnolencia, confusión, fiebre, rigidez de nuca, síncope o convulsión, y las cifras altas de tensión. Con signos de alarma: constantes, traslado urgente con la cabeza a 30 grados, oxígeno si la saturación baja del 90 por 100, medidas físicas si la temperatura supera 38 grados, glucosa si la glucemia es menor de 60 miligramos por decilitro y posición lateral de seguridad si baja la consciencia.

Alteraciones del nivel de consciencia. Grados: confusión, con ojos abiertos y órdenes sencillas pero desorientado; obnubilación y estupor, con tendencia al sueño pero responde al estimularlo; y coma, ojos cerrados sin comunicarse ni obedecer. Escala AVDN: alerta, despierto, habla y orientado; verbal, puede estar obnubilado pero obedece órdenes verbales sencillas; dolor, no responde a la voz pero sí a estímulos dolorosos, abriendo los ojos, llevando la mano o con un quejido; y no respuesta. Causas: enfermedades como ictus, epilepsia o diabetes; traumatismos, TCE, sangrados, electrocuciones o golpes de calor; e intoxicaciones, buscando envases vacíos. Actuación: estimular zarandeando los hombros y llamando en voz alta; ABC con retirada de prótesis dentales y cánula de Guedel; posición lateral de seguridad si no precisa RCP; oxígeno si la saturación baja del 90 por 100; enfriamiento físico si la temperatura supera 38 grados; glucemia, y si es menor de 60 miligramos por decilitro, frotar azúcar o miel en las encías y bajo la lengua; aspirar vómitos; llevar los envases sospechosos al hospital; y traslado sin demora. Nunca se da de comer ni beber al paciente con bajo nivel de consciencia, por riesgo de broncoaspiración.

Crisis convulsivas. Son la característica principal de la epilepsia, aunque son un síntoma de muchas causas. La más llamativa es la crisis generalizada tónico clónica. El aura precede a la crisis con el paciente consciente: olor o gusto extraño, alteraciones visuales o auditivas, miedo o bienestar. La fase ictal empieza con pérdida brusca de consciencia y caída, rigidez e hiperextensión, la fase tónica, con apnea, cianosis, un ronquido o grito por cierre de la vía aérea, pupilas dilatadas que no reaccionan y relajación de esfínteres; siguen las contracciones rítmicas de brazos y piernas, la fase clónica, con mordedura de lengua, espuma y ojos en blanco; dura menos de 5 minutos y cede sola. La fase postcrítica deja al paciente estuporoso, hipotónico, desorientado, a veces agitado, sin recuerdo, con taquicardia y tensión elevada; dura de 5 a 30 minutos y después necesita dormir. Actuación en la fase tónico clónica: evitar y contener la caída, intentar introducir una cánula de Guedel sin forzar, oxígeno a alto flujo, algo blando bajo la cabeza, retirar objetos peligrosos, aflojar la ropa y tranquilizar a los familiares. No se debe sujetar al paciente para impedir las sacudidas, porque las contracciones son tan violentas que pueden provocarle fracturas o luxaciones; nunca introducir nada en la boca salvo la cánula de Guedel, porque cualquier objeto puede partirse y obstruir la vía aérea; y nunca meter los dedos en la boca por riesgo de mordeduras. En la fase postcrítica: ABC, retirar prótesis, oxígeno si la saturación baja del 90 por 100, posición lateral de seguridad, glucemia, medidas físicas si la temperatura supera 38 grados, tranquilizar, evitar estímulos bruscos y trasladar minimizando sirenas y cambios de luz. Las crisis parciales afectan a una parte del cuerpo, simples con el paciente consciente, complejas en las que parece en trance con movimientos repetitivos, y secundariamente generalizadas. Las generalizadas, con el paciente inconsciente: ausencias o pequeño mal, más frecuentes en niños, con la mirada fija; mioclónicas, con sacudidas breves; tónicas; y atónicas, en las que pierde el tono y cae. En pacientes con crisis recidivantes puede haber prescrito diazepam rectal, un microenema de 2,5 mililitros: girar la lengüeta sin tirar, paciente de lado, introducir la cánula en toda su longitud, o solo hasta la marca de la mitad en menores de 3 años, administrar lentamente, parar si cede la crisis, retirar sin dejar de presionar y juntar las nalgas.

Estatus epiléptico. Convulsión prolongada con fase ictal de más de 5 minutos, o dos o más convulsiones repetidas sin recuperación de la consciencia entre ellas. Emergencia que puede causar la muerte por anoxia, broncoaspiración o edema cerebral. Medidas generales sin demorar el traslado, anotando la duración de cada crisis y el tiempo entre crisis, y prealertando al hospital.

Meningitis infecciosa. Emergencia médica: infección de las meninges por virus, autolimitada, o por bacterias, más grave. Fiebre elevada, vómitos, dolor de cabeza intenso, fotofobia, rigidez de nuca, alteración de consciencia y petequias, pequeñas hemorragias bajo la piel que no desaparecen al presionar. Actuación: autoprotección con mascarilla, guantes, gorro y gafas; traslado inmediato con ABC, oxígeno si precisa, medidas físicas, glucemia y posición lateral de seguridad; y si se confirma meningitis bacteriana, contactar con medicina preventiva para valorar quimioprofilaxis.

16.4. Urgencias metabólicas y endocrinas

Diabetes mellitus. Enfermedad crónica con alteración de la glucosa en sangre; la insulina, hormona del páncreas, permite que la glucosa entre en las células. Tipo 1, en jóvenes, por destrucción de las células que producen insulina; sin insulina la glucosa se acumula, hiperglucemia, y puede llegar a la cetoacidosis diabética. Tipo 2, más frecuente, a partir de los cuarenta años, con insulina normal mal utilizada, asociada a obesidad. En la descompensación: glucemia por encima de 250 miligramos por decilitro en el glucómetro; poliuria, polidipsia, nicturia, deshidratación e hipotensión; dolor abdominal, náuseas, vómitos, olor a acetona, cefalea, piel caliente y seca y respiraciones profundas y rápidas; somnolencia, confusión, agitación y coma; y calambres. Actuación: atención médica y traslado urgente; oxígeno si hay alteración respiratoria hasta saturación mayor del 90 por 100; si está consciente y sin vómitos, animar a beber agua; si está inconsciente y respira, posición lateral de seguridad.

Hipoglucemia. Glucosa en sangre inferior a 55 miligramos por decilitro, casi siempre por desequilibrio entre insulina o antidiabéticos y la ingesta, o por ejercicio excesivo. Palpitaciones, ansiedad, palidez, temblor, sudoración, hambre, parestesias, cefalea, debilidad, irritabilidad, agresividad, confusión, ataxia y alteración de consciencia hasta el coma y la muerte. Consciente: líquidos azucarados y zumos hasta normalizar; nada si hay vómitos. Inconsciente: no dar líquidos por boca, azúcar bajo la lengua en pequeñas cantidades, valoración primaria, posición lateral de seguridad si respira, y ayuda médica urgente.

Crisis mixedematosa o hipotiroidea. El tiroides, delante de la tráquea y detrás de la nuez, regula el metabolismo basal y el crecimiento. El hipotiroidismo cursa con acumulación de líquido bajo la piel, hipoventilación, voz ronca, obesidad, baja actividad, ojos hundidos, piel pálida y fría, poco vello, debilidad, depresión, bradicardia, hipotensión y pensamiento lento. La crisis surge en hipotiroideos mal tratados con estrés, frío, traumatismos, hipoglucemia o sedantes, y es más grave cuanto mayores son la bradipnea, la bradicardia, la bradipsiquia, la hipotermia y la hipotensión. Actuación: oxígeno; calentar progresivamente 0,5 grados cada hora con mantas tibias, calor alrededor del cuerpo y calefacción del vehículo, sin calor directo con bolsas de agua o mantas eléctricas; líquidos azucarados si está consciente; traslado rápido.

Crisis tirotóxica o hipertiroidea. Producción muy abundante de hormonas tiroideas con metabolismo muy acelerado: hipertermia por encima de 38 grados con sudoración, piel caliente y temblor fino, taquicardia que puede llevar a fallo ventricular, agitación, confusión y delirio, náuseas, vómitos, diarrea, y disminución de consciencia hasta el coma. Actuación: ABC; oxígeno si la saturación es menor del 90 por 100 o hay taquipnea; enfriar con medios físicos, paños fríos por todo el cuerpo si la temperatura supera 39 grados; traslado urgente.

Crisis addisoniana. Las glándulas suprarrenales producen en la corteza mineralcorticoides, que regulan sodio y potasio, glucocorticoides, que controlan la glucosa, y hormonas sexuales, y en la médula adrenalina, que aumenta la frecuencia cardiaca, abre las vías respiratorias y contrae los vasos, y noradrenalina, que aumenta la fuerza de contracción y libera glucosa; ambas preparan la lucha o la huida. La crisis addisoniana es la insuficiencia de estas hormonas: pulso radial débil o ausente, cansancio y debilidad extremos, fiebre alta, náuseas, vómitos, diarrea con dolor abdominal, confusión y letargia. Actuación: ABC, traslado urgente y tratar la hipoglucemia si aparece. En todas estas crisis se evita dar líquidos si hay vómitos o el paciente está inconsciente.

16.5. Intoxicaciones

Concepto. Una intoxicación es el conjunto de signos y síntomas que aparecen tras la introducción de un tóxico en el organismo, de forma accidental o intencionada. Vías de entrada: parenteral, directamente en sangre por inyección intravenosa; respiratoria, por inhalación; conjuntival, por los ojos; cutánea, por la piel; y digestiva, la vía de acceso más frecuente.

Valoración. Valoración primaria y recogida de información que ayude a reducir la absorción y a tratar: preguntas a la víctima, familiares o testigos y observación de la escena buscando recipientes, olores, cubos de basura y papeleras. Se quiere saber el nombre del tóxico, cantidad y concentración; cuándo se produjo el contacto; la vía de entrada; el lugar y si puede haber más afectados; los síntomas; si fue accidental o provocada; la causa; y si se ha aplicado alguna descontaminación. No se retrasa el traslado por recoger información. Se sospecha intoxicación ante alteración de consciencia o dificultad respiratoria sin causa conocida, jóvenes y niños con dolor torácico o parada cardiaca, signos de pinchazos, autoagresiones en antebrazos, coloración alterada de la piel, ampollas, sudoración intensa y lesiones u olores característicos en la boca, a betún, productos de limpieza, insecticidas, almendras amargas, lejía o fetor etílico.

Actuación.

16.6. Intoxicación por humo

Concepto. En la intoxicación por humo intervienen dos sustancias que entran por vía respiratoria. El monóxido de carbono es un gas muy tóxico producido por la combustión incompleta de carbón mineral y vegetal, madera, gas natural, gasolina o fuel; se liga a la hemoglobina con una afinidad de 200 a 300 veces mayor que la del oxígeno, impidiendo que este llegue a los tejidos. El cianuro de hidrógeno se produce por la combustión de plásticos, espumas de poliuretano, lana, seda, algodón o papel, e impide que las células utilicen el oxígeno.

Valoración. Cefaleas, vértigos, náuseas, vómitos, debilidad, irritabilidad, ansiedad y torpeza mental; después acúfenos y somnolencia; si es grave, coma con hiperventilación, rigidez y convulsiones, y piel y mucosas de color rojo cereza. La saturación de oxígeno del pulsioxímetro está en valores normales, por encima del 90 por 100, porque el aparato no distingue la hemoglobina unida al monóxido, de modo que el pulsioxímetro no sirve para valorar al intoxicado por humo.

Actuación.

Efectos del monóxido de carbono según concentración y tiempo. Este dato, preguntado en el examen de 2026, no figura en el extracto de la parte 3 pero sí en el Manual de equipos operativos y herramientas de intervención del CEIS Guadalajara, en la parte de atmósferas en espacios confinados, tabla 2, efectos en el cuerpo humano del envenenamiento por CO: a 200 partes por millón durante 3 horas, dolor de cabeza; a 1.000 partes por millón durante 1 hora, o 500 partes por millón durante 30 minutos, esfuerzo del corazón, cabeza embotada, malestar, fotopsia o destellos en los ojos, zumbido en los oídos y náuseas; a 1.500 partes por millón durante 1 hora, peligro para la vida; y a 4.000 partes por millón, colapso, inconsciencia y muerte en pocos minutos.

16.7. Síndromes hipertérmicos

Concepto. El cuerpo reacciona al calor con vasodilatación periférica, piel roja y caliente, para perder calor. La patología por calor ocurre cuando el cuerpo gana calor exógeno o produce calor endógeno más rápido de lo que elimina; si falla la termorregulación se eleva la temperatura central y puede haber fallo multiorgánico. La más grave es el golpe de calor.

Calambres por calor. Contracciones espasmódicas, sobre todo en las piernas, por deshidratación y pérdida de sales; duran 15 minutos o más y son benignos, a veces con cefalea, debilidad o náuseas. Lugar fresco y bebidas isotónicas con sales.

Síncope por calor. Pérdida momentánea de consciencia por gran vasodilatación que reduce la sangre que llega al cerebro, en personas de pie a altas temperaturas mucho tiempo. Fatiga extrema, mareo, vómitos, piel fría y húmeda o caliente y seca, pulso débil y rápido y tensión baja. Lugar fresco, ABC con tensión, frecuencia y temperatura, decúbito supino con piernas elevadas, y bebidas isotónicas solo si mantiene la consciencia.

Golpe de calor. Emergencia médica con una mortalidad del 30 al 50 por 100, que puede alcanzar el 70 por 100 si la actuación se retrasa más de 2 horas; los mecanismos de termorregulación ya no funcionan y llevan a fallo multiorgánico. Se sospecha ante exposición a temperaturas elevadas; son más propensos los ancianos polimedicados, los niños y quienes hacen ejercicio intenso con calor. Calambres; dolor abdominal, náuseas y vómitos; cefalea, confusión, agitación, desorientación, convulsiones, pérdida de tono, estupor y coma; taquicardia mayor de 130 por minuto, taquipnea y temperatura central por encima de 40,1 grados; trastornos de coagulación con púrpura petequial, epistaxis, hematuria, hemorragia conjuntival, hemoptisis, rectorragia y melenas. Una pérdida de conocimiento de más de 2 horas con temperatura central mayor de 42,2 grados implica muy mal pronóstico. Actuación:

16.8. Quemaduras

Concepto. Lesiones de los tejidos por agentes físicos, térmicos, eléctricos, fricción o radiaciones, o químicos, ácidos y álcalis. El pronóstico depende de la edad, peor en niños y ancianos; la extensión; la profundidad, peor en segundo y tercer grado, y empeora notablemente con más del 20 por 100 de superficie corporal quemada en el adulto, el 10 por 100 en el niño o el 5 por 100 si son de tercer grado; las localizaciones especiales, manos, pies, cara, periné, articulaciones y quemaduras circunferenciales de miembros o tórax, que siempre se tratan en unidades especializadas; la afectación de las vías respiratorias, que compromete la vida; la causa, peor en eléctricas y químicas; y la patología previa, peor en diabéticos, EPOC u obesos.

Profundidad.

Extensión. Se sigue la regla de los nueves o de Wallace, que el manual presenta como imagen: en el adulto la cabeza y el cuello suman el 9 por 100, cada extremidad superior el 9 por 100, la cara anterior del tronco el 18 por 100, la cara posterior el 18 por 100, cada extremidad inferior el 18 por 100 y los genitales el 1 por 100.

Quemaduras térmicas. Por llama, líquidos o sólidos calientes o calor radiante. Actuación:

Quemaduras químicas o causticación. Por ácidos o bases de pH extremo, como productos de limpieza, disolventes o cementos. El rescatador actúa con equipo adecuado, bata, guantes y gafas, sabiendo que los guantes de nitrilo o látex pueden no proteger; retira al paciente del agente, porque la sustancia sigue profundizando mientras está en contacto; ABC; desviste por completo, retirando zapatos y calcetines para que no se acumule el agua del lavado; lava con abundante agua hasta llegar al hospital, cepillando primero si es un polvo, siempre con agua y nunca con neutralizantes químicos, que producen reacciones exotérmicas que aumentan la lesión, evitando salpicarse; si afecta a un ojo, irrigación continua con suero sin que escurra al otro ojo, a veces con dos rescatadores; traslado urgente identificando el agente y llevando su hoja de seguridad; y preaviso al hospital para continuar la irrigación.

16.9. Traumatismos eléctricos

Concepto. Ocurren cuando el organismo forma parte de un arco eléctrico. Por corrientes de bajo voltaje, en accidentes domésticos, o de alto voltaje, laborales; ambos son electrocuciones. Las lesiones por rayo se llaman fulguraciones. La afectación es multisistémica: quemaduras con necrosis, que son térmicas porque la resistencia de los tejidos convierte la electricidad en calor, mayores cuanto menor es el área de aplicación, por eso peores en dedos, manos, pies y antebrazos; lesiones musculoesqueléticas por contracciones violentas capaces de provocar fracturas, y politraumatismo por proyección, de modo que siempre se trata como politraumatizado; parada por arritmias ventriculares o roturas cardiacas; y lesiones neurológicas como amnesia, vértigo, convulsiones o coma.

Recorridos. En bajo voltaje hay puerta de entrada y de salida por el camino de menor resistencia; en alto voltaje y fulguraciones la corriente va a tierra. Mano a mano, mortalidad del 60 por 100: quemaduras, posible lesión medular cervical, lesión cardiaca y de musculatura respiratoria, mucho riesgo de parada. Mano a pie, mortalidad del 20 por 100: quemaduras, fracturas, riesgo de arritmias y parada. Cabeza a pie y cabeza a mano: quemaduras, convulsiones, hemorragias cerebrales, lesiones medulares, fracturas y luxaciones, arritmias. Pie a pie, poco frecuente y casi nunca mortal: quemaduras, fracturas y luxaciones.

Actuación. El grado de lesión depende de la cantidad de corriente y la duración de la exposición.

16.10. Hipotermia

Concepto. Temperatura central menor de 35 grados medida en el recto. La exposición al frío, agravada por viento y humedad, la hipoglucemia y el abuso de alcohol suman el 80 por 100 de los casos; ancianos, niños y desnutridos son los más susceptibles. La pérdida de calor es 5 veces mayor con la piel húmeda; una inmersión en agua a menos de 24 grados produce pérdida rápida. Supervivencia aproximada en agua fría: 10 minutos a 0 grados, 30 minutos a 5 grados, 90 minutos a 10 grados y unas 6 horas a 15 grados.

Grados. Tres grados; la mortalidad es del 21 por 100 en la moderada y superior al 50 por 100 en la grave.

Actuación.

16.11. Congelaciones

Concepto. Lesiones por temperaturas inferiores a 0 grados, localizadas en pies, manos y cara, nariz y orejas. Predisponen la fatiga, deshidratación, humedad, tabaco, alcohol, diabetes, heridas infectadas, restricción de la circulación por calzado apretado, calcetines o anillos, y congelaciones previas. Al principio todas se parecen, con tumefacción, torpeza y pérdida de sensibilidad; tras el recalentamiento se clasifican en cuatro grados.

Actuación. Lugar protegido del frío; ABC descartando hipotermia, que se trata primero; retirar cortando la ropa húmeda y la que dificulte la circulación; evitar traumatismos mecánicos; reposo sin cargar las zonas afectadas; gasas estériles entre los dedos para evitar maceraciones; elevar el miembro; traslado sin demora; y no iniciar el recalentamiento activo hasta el hospital, sobre todo si no se garantiza que no se recongelará. Nunca calentar brutalmente con calor seco o fuego, nunca masajear la zona congelada, nunca cortar las ampollas.

16.12. Urgencias pediátricas

Valoración. Se siguen los mismos pasos que en el adulto con particularidades. Importa la primera impresión: estado mental, alerta, postura, tono, aspecto e interacción con los padres; un niño que no reconoce a los padres o responde lento implica gravedad. La aproximación es lenta y tranquilizadora y un familiar permanece junto al niño. Vía aérea: hasta los 3 o 4 años el occipital es muy prominente y en decúbito supino el cuello se flexiona y ocluye la vía aérea; se mantiene la cabeza neutra con una almohadilla o toalla doblada desde los hombros a la pelvis, y la hiperextensión colapsaría los anillos traqueales, muy flexibles. Respiración: la frecuencia es fisiológicamente más alta y con esfuerzo respiratorio se agotan y hacen apneas; el estado mental es un indicador sensible; los lactantes con dificultad respiratoria rechazan las tomas porque no pueden succionar y respirar a la vez. Signos de esfuerzo respiratorio: aleteo nasal, sobre todo en menores de 3 años, porque hasta los 4 a 6 meses respiran por la nariz; cabeceo; tiraje supraesternal, supraclavicular, intercostal o subcostal, mirando el abdomen en lactantes porque respiran con el diafragma; quejido espiratorio; estridor inspiratorio por obstrucción alta, que mejora en ambiente fresco y húmedo; sibilancias por broncoespasmo; roncus por moco; borboteo por líquido; cianosis de labios y lengua; y posición de trípode, sentado con cuello y mandíbula extendidos y brazos apoyados, típica de la epiglotitis aguda, que puede matar por obstrucción completa. Ante esfuerzo respiratorio, traslado urgente con oxígeno en posición de Fowler; ante sospecha de inflamación severa de la vía aérea alta nunca introducir depresores ni cánulas ni provocar el llanto, porque aumentan el edema. Circulación: los niños compensan bien las primeras fases del shock, shock compensado, y luego se deterioran de forma brusca, shock descompensado. En menores de un año se palpa el pulso braquial o femoral en vez del carotídeo; la discrepancia entre pulsos centrales y periféricos es signo precoz de shock; sin pulsos centrales el shock es avanzado. El color pálido, azulado o moteado implica gravedad, mirando labios, lengua, palmas y plantas en piel oscura. El relleno capilar mayor de 2 segundos implica gravedad y en los pequeños se valora en el talón. La frecuencia cardiaca oscila entre 60 y 160 latidos por minuto y se aproxima con la fórmula 150 menos 5 por la edad del niño; varía con la respiración, así que se cuenta durante al menos 30 segundos; en lactantes y niños pequeños una frecuencia inferior a 60 implica parada e indica RCP. La tensión arterial no es prioritaria y nunca retrasa el transporte.

Trauma pediátrico. En los niños la mayor causa de parada son los traumatismos, sobre todo cerrados, y entre ellos los craneoencefálicos seguidos de los abdominales. Las vísceras abdominales ocupan más espacio y los músculos son débiles, con hemorragias internas y hematomas tardíos; respiran con el diafragma, así que la lesión abdominal compromete la respiración. Los huesos son flexibles y puede haber lesiones torácicas internas con costillas intactas. La cabeza es grande y la columna elástica, con posible lesión medular sin lesión vertebral, por lo que se inmoviliza aunque no haya síntomas. En lactantes los signos de hipertensión intracraneal son tardíos porque las fontanelas abiertas liberan presión; una fontanela abombada y tensa es signo de gravedad. Mecanismos de alto riesgo: niños sin sujeción; sujetos solo con la banda pélvica, que queda a nivel abdominal; asiento delantero con airbag activado, con lesiones de cabeza y cuello y quemaduras por la pólvora cáustica; atropello, con impacto en abdomen, pelvis o fémur y caída delante del vehículo con la cabeza; precipitaciones desde más del doble de la altura del niño, y un lactante puede sufrir TCE grave desde 1 metro; y caídas de bicicleta con el manillar en el abdomen o TCE sin casco. Sin sistema pediátrico se inmoviliza con el chaleco de Kendrick: collarín pediátrico, almohadillado de 2 a 3 centímetros de los hombros a la pelvis, solapas toracoabdominales plegadas hacia dentro dejando visibles tórax y abdomen, cinchas de colores o esparadrapo si es muy pequeño, solapas de la cabeza sin tapar la cara y cinchas por la frente y el apoyo mentoniano.

Fiebre, gastroenteritis, convulsiones, meningitis y dolor torácico. La fiebre es la temperatura por encima de 38 grados; signos de peligro: temperatura rectal mayor de 40 grados, o mayor de 38 en un lactante menor de 3 meses, alteración mental, dificultad respiratoria, shock, convulsiones recientes, petequias, rigidez de nuca, fontanela abombada, enfermedades graves previas y fiebre por golpe de calor o cuadro grave; se pregunta si se dieron antitérmicos, con signos de peligro se traslada sin demora, se desnuda al niño en ambiente fresco con paños fríos en frente, axilas e ingles vigilando la hipotermia en el lactante, que no produce calor con escalofríos, y sin signos de peligro se remite a un centro sanitario. La gastroenteritis aguda cursa con deposiciones líquidas, vómitos, dolor cólico y fiebre; la deshidratación implica gravedad y traslado para rehidratación intravenosa, con boca seca, consciencia disminuida, ojos hundidos y llanto sin lágrima, mucha sed o incapacidad de beber, signo del pliegue positivo, fontanela deprimida, pañales secos, extremidades frías con relleno capilar aumentado, taquicardia, taquipnea y pulsos débiles. Las convulsiones febriles son frecuentes entre 1 y 3 años, recuperan sin secuelas pero se trasladan. En la meningitis del lactante los síntomas son confusos, dificultad para despertarlo, rechazo de tomas e irritabilidad, y la fontanela tensa y abombada puede ser el único signo; traslado prioritario con autoprotección. El dolor torácico pediátrico no suele ser cardiaco, salvo en cardiopatías congénitas, que se trasladan con monitorización con DESA, y en la drepanocitosis o anemia falciforme, más prevalente donde hay paludismo, en la que puede ser una crisis drepanocítica con pequeños infartos pulmonares.

16.13. Cifras y datos clave

Para memorizar: frecuencia respiratoria mayor de 40 por minuto con cianosis y sudoración es alarma respiratoria; en el edema agudo de pulmón saturación mayor del 94 por 100 y piernas colgando; en el asma oxígeno al 24 a 28 por 100 si la saturación baja del 90. Angina: dolor de menos de 10 a 15 minutos que cede con reposo y cafinitrina; infarto: no cede. Síndrome coronario agudo: 112, reposo semisentado, oxígeno si la saturación baja del 95 por 100, ayudar con cafinitrina o aspirina prescritas, constantes cada 15 minutos. Síncope con 6 a 8 segundos sin flujo cerebral; piernas elevadas y DESA. Ictus: hemiparesia, parálisis facial y afasia; anti Trendelenburg a 30 grados; medidas físicas por encima de 38 grados; azúcar en encías si la glucemia baja de 60. AVDN: alerta, verbal, dolor, no respuesta. Convulsión: fase ictal menor de 5 minutos, postcrítica de 5 a 30; no sujetar, nada en la boca salvo Guedel; estatus con más de 5 minutos o dos o más crisis sin recuperación; diazepam rectal de 2,5 mililitros, hasta la mitad en menores de 3 años. Hiperglucemia por encima de 250 e hipoglucemia por debajo de 55 miligramos por decilitro; crisis mixedematosa calentada 0,5 grados por hora; tirotóxica con paños fríos por encima de 39 grados. Intoxicaciones: vía digestiva la más frecuente; ojos irrigados 15 minutos; sin vaciado gástrico en cáusticos; Trendelenburg a 30 grados si hay hipotensión. Humo: monóxido de carbono con afinidad 200 a 300 veces mayor que el oxígeno, piel rojo cereza, pulsioxímetro inútil, oxígeno a alto flujo siempre y sin boca a boca; cianuro de hidrógeno de plásticos, poliuretano, lana, seda, algodón y papel. Golpe de calor: mortalidad del 30 al 50 por 100 y hasta el 70 si se retrasa más de 2 horas; taquicardia mayor de 130; temperatura mayor de 40,1 grados; muy mal pronóstico con más de 2 horas inconsciente y más de 42,2 grados; enfriar 0,1 a 0,2 grados por minuto y parar bajo 38,8; sin hielo ni inmersión. Quemaduras: mal pronóstico con más del 20 por 100 en adulto, 10 en niño o 5 de tercer grado; primer grado sin ampollas, segundo con ampollas, tercero acartonado e indoloro sin pelo, cuarto calcinado; regla de los nueves de Wallace; oxígeno siempre; sin pomadas ni cortar ampollas; en químicas agua abundante y nunca neutralizantes. Electricidad: mano a mano 60 por 100 de mortalidad, mano a pie 20 por 100, pie a pie casi nunca mortal; arco voltaico hasta 20 metros; RCP prolongada hasta 2 horas; se atiende primero a los que están en parada. Hipotermia: menos de 35 grados rectales; frío, hipoglucemia y alcohol suman el 80 por 100; piel húmeda pierde 5 veces más calor; agua a menos de 24 grados; supervivencia de 10 minutos a 0 grados, 30 minutos a 5, 90 minutos a 10 y 6 horas a 15; leve de 35 a 32, moderada de 32 a 28 con mortalidad del 21 por 100, grave bajo 28 con más del 50; encefalograma plano bajo 19 grados y asistolia bajo 15; ambiente a 27 grados; recalentar 1 grado por hora y nunca más de 4; desfibrilación ineficaz bajo 30 grados; RCP hasta 35 grados y nunca parar antes de 35,5; plateado hacia el cuerpo; congelaciones sin calentar hasta 36 grados. Congelaciones de cuatro grados: cura en 3 a 4 días, en 10 a 15 con ampollas claras, escaras en 2 semanas y secuelas a las 3, y necrosis con amputación a las 2 o 3 semanas. Pediatría: occipital prominente hasta los 3 o 4 años; respiración nasal hasta los 4 a 6 meses; pulso braquial o femoral bajo el año; relleno capilar mayor de 2 segundos grave; frecuencia cardiaca de 60 a 160, fórmula 150 menos 5 por la edad, contar 30 segundos, menos de 60 es parada; principal causa de parada el traumatismo, sobre todo TCE; precipitación grave desde el doble de la altura y 1 metro en lactantes; almohadillado de 2 a 3 centímetros; fiebre mayor de 38 grados, peligro con rectal mayor de 40 o mayor de 38 bajo 3 meses; convulsiones febriles entre 1 y 3 años.