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Incendios Grupo Incendios · temas 3 a 7

PARTE 5. Grupo INCENDIOS. Incendios en túneles (tema 5)

Este capítulo pertenece al grupo Incendios del temario específico y cubre el tema 5, incendios en túneles. La fuente es la parte 4 del Manual de Incendios del CEIS Guadalajara y Grupo Tragsa, edición de 2015, con cuatro capítulos: caracterización (partes e instalaciones del túnel y características específicas del incendio), técnicas de intervención (tendidos, rescate, ventilación, orientación), valoración y casos prácticos. El capítulo sigue ese orden y termina con las cifras clave.

5.1. Partes y tipos de túneles

Concepto. La Real Academia define túnel como paso subterráneo abierto artificialmente para establecer una comunicación. El estudio de los incendios en túneles tiene valor pedagógico porque ilustra las técnicas de incendios de interior y ventilación y ayuda a plantear otros incendios específicos (chimeneas, vertederos, vehículos, edificios de gran altura). Partes:

Tipos. Por ubicación: urbanos y no urbanos. Por forma de construcción: en trinchera (excavación a cielo abierto recubierta con forjado), recubiertos (se excava, se disponen uno o dos tubos y se rellena), excavados (en roca o suelo con sostenimiento posterior) y prefabricados (piezas ensambladas, normalmente para salvar cursos de agua). Por cometido: terrestres, fluviales y marinos. Por tránsito: carreteros y ferroviarios. Por dirección: de sentido único (cada sentido en un tubo, común en autovías y autopistas) y de dos sentidos (un único tubo). Por revestimiento: con revestimiento de hormigón, más resistente a desprendimientos y con flujo de aire más laminar, y sin revestimiento, con el terreno a la vista.

5.2. Instalaciones de seguridad

Señalización. Para túneles anteriores a 2006 la señalización de emergencia era un único pictograma sobre la propia salida. El Real Decreto 635/2006 obliga a señalización fotoluminiscente a lo largo del túnel que indique las distancias a las salidas de evacuación más próximas en ambos sentidos; en su anexo III fija la misma señal para todas las salidas de emergencia y su colocación en las paredes a distancias no superiores a 25 metros y a una altura entre 1 y 1,5 metros sobre la vía de evacuación, indicando las dos salidas más próximas y su distancia. A la entrada debe haber una señal con la longitud del túnel y sus medidas de seguridad; en túneles de más de 3.000 metros se indica cada 1.000 metros la longitud restante.

Vías de evacuación. No protegidas: discurren por el propio túnel sin separación física; único camino en túneles de poca longitud. Protegidas: separadas físicamente, recinto independiente; obligatorias en túneles que superen los 400 metros. Distancias entre accesos a vías protegidas según el Real Decreto 635/2006: túnel unidireccional interurbano sin retenciones, 400 metros; unidireccional urbano o interurbano con retenciones, 200 metros; bidireccional interurbano sin retenciones, 400 metros; bidireccional urbano o interurbano con retenciones, 150 metros. Se considera interurbano con retenciones si estas se producen más de cinco días al año y no hay control de acceso. Las salidas de emergencia pueden ser salidas directas al exterior, conexiones transversales entre tubos y salidas a galería de emergencia. Los elementos delimitadores de las vías protegidas deben cumplir estabilidad al fuego, resistencia al fuego (sin paso de llamas ni gases), no emisión de gases inflamables y resistencia térmica: la cara no expuesta no debe incrementar su temperatura más de 180 grados en ningún punto, ni la media más de 140, ni alcanzar en ningún caso 220 grados. Tipos de galería: dos tubos paralelos con galerías de interconexión periódicas para personas y vehículos, usando el tubo no incendiado como vía protegida; galería paralela presurizada; galería bajo la calzada, con acceso por salidas y rampas, excavada a la vez que el túnel; galería en la clave, típica de ventilación semitransversal o transversal, aprovechando el conducto de aire limpio presurizado; galería ascendente hacia la superficie; y sin galería, con salidas directas al exterior en puntos intermedios. El plan de emergencias, incluido en el manual de explotación, es obligatorio en todos los túneles de carretera salvo los no urbanos de menos de 200 metros. Factores humanos: equipos de evacuación entrenados con simulacros y conductores con respuestas automáticas que neutralicen el bloqueo.

Energía, iluminación y comunicación. El suministro debe prever doble abastecimiento, generadores de emergencia y un sistema de alimentación ininterrumpida que cubra hasta que arranquen. Iluminación de servicio normal con zonas de transición en túneles urbanos e interurbanos de más de 200 metros; iluminación de emergencia en túneles urbanos o interurbanos con retenciones de más de 200 metros y en interurbanos de más de 500 metros. Comunicación: postes SOS con interfono cada 50 o 100 metros, en el lado derecho en unidireccionales y en ambos lados en bidireccionales. Para equipos de emergencia la banda más efectiva es VHF, pero no penetra la roca, así que el sistema más común es el cable radiante, que en España da cobertura TETRA para bomberos, policías municipales y sanitarios y TETRAPOL para cuerpos de seguridad, además de ocho canales de FM comercial y dos de mantenimiento. El sistema de antenas distribuidas exige zonificar, una antena y un amplificador por zona y cableado con fibra óptica.

Detección. Obligatoria en interurbanos sin congestión a partir de 500 metros y en urbanos e interurbanos con congestión a partir de 200 metros. Suele instalarse en la clave un cable fibroláser que cambia la transmisión de luz al calentarse. Sistemas homologados: cable de cobre con aislamiento que se funde, variación de presión en tubo de aire, sensores de temperatura distribuidos y fibra óptica. No homologados: análisis de imágenes de circuito cerrado (DAI), incremento de monóxido de carbono e incremento de opacidad; los detectores de llama son poco empleados.

Lucha contra incendios. Fuentes de abastecimiento con bombeo y armarios con mangueras, lanzas, espumógeno, dosificador y extintor. Todos los puestos de emergencia deben tener al menos un teléfono de emergencia y dos extintores, situados cerca de las bocas y a intervalos no superiores a 150 metros en túneles posteriores a 2006 y 250 metros en preexistentes. Otras instalaciones: bocas de incendio equipadas, columna seca, grupos de presión, rociadores o nebulizadores e hidrantes cada 250 metros.

Ventilación. Natural, por efectos climatológicos o del tráfico, solo en túneles muy cortos y nunca permitida con tráfico bidireccional. Forzada o artificial: el Real Decreto 635/2006 la exige en todos los túneles de más de 500 metros y en los urbanos de entre 200 y 500 metros con control automático; debe controlar calor y humo en incendio y contaminantes en tráfico denso o congestionado, y el proyecto debe permitir extraer el humo de un incendio tipo de potencia mínima de 30 megavatios y caudal mínimo de humos de 120 metros cúbicos por segundo. Tipos:

5.3. Características específicas de los incendios en túneles

Temperatura. Influye en la distancia que puede recorrer el equipo y en la duración de la operación. Pruebas del túnel Runehamar de 2003 (Lönnermark e Ingason, 2005): la temperatura sobre la columna convectiva superó los 1.000 grados durante los diez minutos siguientes a la ignición; las tasas máximas de liberación de calor fueron 202, 157, 119 y 66 megavatios; diez minutos después de la ignición, aguas abajo, todas las temperaturas del colchón de gases superaban los 200 grados hasta 200 metros del fuego; a los quince minutos se alcanzaron máximos de 153 grados aguas arriba y 785 aguas abajo a 70 metros, y de 95 aguas arriba y 570 aguas abajo a 100 metros; tras 50 minutos las temperaturas no bajaron de 100 grados. En esas condiciones un equipo no puede llegar al fuego aguas abajo. Varios estudios sitúan en torno a 100 grados la temperatura de gases que podría soportar un equipo de bomberos.

Radiación. Depende de la superficie afectada y la temperatura; las llamas radian más que el humo pero localmente, mientras que la capa de humo afecta a zonas alejadas y puede propagar el incendio a vehículos a más de 100 metros. En Runehamar, aguas arriba, la radiación a 5, 10 y 20 metros fue de 80, 14 y 2 kilovatios por metro cuadrado en la prueba 1; 35, 18 y 3 en la 2; 20, 9 y 2 en la 3; 40, 10 y 4 (a 15 metros) en la 4. Durante los siete minutos siguientes a la ignición los niveles a 10 metros aguas arriba superan los 5 kilovatios por metro cuadrado; a esa distancia es posible el ataque directo con chorro, por lo que hay que llevar el agua con gran rapidez. Si la intervención supera los siete minutos, solo cabe acercarse a 20 metros y atacar con agua pulverizada para bajar radiación y temperatura y poder avanzar. Aguas abajo la radiación es mayor. El nivel aceptable de radiación para un equipo de bomberos se fija en 5 kilovatios por metro cuadrado.

Tamaño del fuego. Factores: tipo de vehículo, carga, ventilación, altura del túnel, acceso al agua y equipo personal. Con radiación admisible de 5 kilovatios por metro cuadrado y distancia óptima de ataque de 10 metros, la tasa de liberación de calor es de unos 20 megavatios. Un bombero puede afrontar un siniestro de 20 a 30 megavatios, que corresponde a un máximo de dos turismos, un autobús y un coche, o un camión articulado cuyo incendio no se extienda a la carga. Datos de vehículos: turismo, pico de 1,5 a 8,5 megavatios, promedio 4,1, tiempo al pico de 10 a 38 minutos; dos vehículos, de 5,6 a 10 megavatios; tres vehículos, 8,9; autocar, 41 gigajulios, 29 a 30 megavatios, pico a los 7 u 8 minutos; camión articulado, 10 a 244 gigajulios, 13 a 202 megavatios, pico a los 8 a 18 minutos.

Propagación. Extinguir antes de que se propague a los vehículos cercanos es prioritario; más vehículos implican más calor, temperatura, humo y gases. En Runehamar la propagación a un objetivo situado a 95 metros con 202 megavatios tardó 6 minutos; a 84 metros con 157 megavatios, unos 3 minutos; a 66 metros con 119 megavatios, 4,5 minutos. La propagación puede producirse muy poco después del inicio, y los equipos deben entrenarse para bloquear el fuego antes.

Comportamiento de las personas. Los ocupantes suelen quedarse en el coche esperando información o que el tráfico se mueva; en el incendio del túnel de Mont Blanc de 1999 se encontraron víctimas con el cinturón puesto. Durante la evacuación prefieren moverse por el túnel hacia la entrada antes que usar las salidas de emergencia. La supervivencia depende de la magnitud del incendio y la concentración de gases; cuatro personas sobrevivieron más de una hora en el túnel de Seljestad, en Noruega.

5.4. Técnicas de intervención: tendidos y aplicación de agua

Tendidos. Frecuentemente se necesita un despliegue de mangueras de 45 milímetros, en seco hasta zonas cercanas al incendio, con caudal adecuado. Caudal necesario según vehículo (Ingason 2001 y Sipp 2002): turismo, 10 metros cuadrados, 2,5 a 5 megavatios, 226 litros por minuto, una línea; furgoneta, 35 metros cuadrados, 15 megavatios, 462 litros por minuto, dos líneas; camión, 200 metros cuadrados, 100 megavatios, 1.250 litros por minuto, cuatro líneas, considerando líneas de 360 litros por minuto. Formas de despliegue: plegado en doble con despliegue exterior, plegado en abanico más plegado de ataque en Cleveland y carros portamangueras de 45. Se recomienda colocar en la manguera anterior a la de ataque una reducción de 45 milímetros más una bifurcación de 70-45 milímetros, para tener una segunda línea de ataque, progresión desde ese punto si el tendido se calculó mal y una línea de auxilio.

Efectividad del agua. En túneles se emplean técnicas de enfriamiento del colchón de gases, cuya efectividad depende del porcentaje de evaporación: el agua que no se evapora solo absorbe la energía del aumento de temperatura, mientras que la que se convierte en vapor a la temperatura de equilibrio absorbe hasta siete veces más. Las gotas deben evaporarse en el aire, sin tocar superficies. El porcentaje de evaporación asociado a una aplicación efectiva debe oscilar entre el 50 y el 70 por 100. Tamaño de gota: reducido, más tiempo en suspensión y mejor absorción pero menos alcance; grande, más alcance pero cae antes e intercambia peor; óptimo, entre 0,3 y 0,7 milímetros, equilibrio entre alcance y absorción. La temperatura no es homogénea, así que el punta de lanza estudia selector de caudal, ángulo de cono y ángulo respecto al suelo.

Distancia óptima de ataque. Vehículos pesados en túnel de ventilación longitudinal, distancia máxima de 10 metros; coches, distancia máxima de 5 metros.

Equipos de respiración autónoma. Las intervenciones tienden a superar los 40 minutos, con incertidumbre por falta de información, pérdida de orientación e imprevistos en el rescate; hay que elegir equipos para largas estancias. Clasificación con consumo nominal de 40 litros por minuto: circuito abierto monobotella, 45 minutos de autonomía y 15 a 20 minutos reales, para trabajos en bocas y estancias no superiores a 20 a 30 minutos; circuito abierto bibotella, 90 minutos de autonomía y 30 a 40 reales, para estancias que no excedan de 60 minutos, como túneles unidireccionales y bidireccionales de menos de 500 metros o bitubo de más de 500 metros con acceso seguro por galerías o tubo no afectado; circuito cerrado de regeneración de oxígeno (peróxido potásico u oxígeno enriquecido), 4 horas de autonomía que bajan a unas 3 con consumos de 60 a 70 litros por minuto, para larga duración en túneles de más de 4 kilómetros o de más de 1 kilómetro sin acceso seguro. En las bocas siempre se usa ERA por la alta toxicidad de los humos que salen; en galerías y tubos no afectados también, salvo certeza de atmósfera respirable.

5.5. Rescate, evacuación y control de la ventilación

Rescate y evacuación. Una de las primeras medidas es evacuar a las personas atrapadas. Los usuarios no están acostumbrados a desplazarse a pie por el túnel, con visibilidad inferior a la exterior, y desconocen el plan de emergencias; la evacuación deriva en autoevacuación, por lo que la señalización, la iluminación de emergencia, las salidas y las galerías bien ventiladas son determinantes. El umbral para el rescate de una persona está entre 2 y 2,5 kilovatios por metro cuadrado durante varios minutos; con trajes y ERA adecuados los equipos soportan hasta 5 kilovatios por metro cuadrado con exposición menor de 30 minutos. Parámetros relevantes: visibilidad, directamente relacionada con la toxicidad (a menor visibilidad mayor toxicidad) y con el tamaño del incendio; y radiación, donde solo la capa de humo influye claramente en la evacuación.

Control de la ventilación. El aire lleva oxígeno al foco: con gran aporte el incendio está condicionado por el combustible y se quema violentamente hasta consumirse; sin gran aporte se producen muchos productos no quemados con efecto muy negativo aguas abajo. El control de la ventilación es indispensable para controlar, extinguir y rescatar, conociendo volumen, dirección y camino del flujo. La apertura de una salida establece flujo desde la zona de mayor presión (por encima del plano neutro) hacia el exterior y entrada de aire fresco por debajo del plano neutro, lo que aumenta la visibilidad, reduce la temperatura en zonas, controla la potencia y conduce el flujo según la táctica. En el flujo de gases se distingue la ruta fría, de la entrada al foco, con buena visibilidad, baja temperatura, alta concentración de oxígeno (que aumenta la potencia en incendios limitados por la ventilación) y buenas condiciones de supervivencia, y la ruta caliente, de los gases hacia la salida, con baja visibilidad, alta temperatura, gases tóxicos e inflamables y condiciones críticas. En túneles se produce flujo unidireccional porque hay al menos dos aperturas. No se recomienda un único modo de ventilación: para incendios de vehículo pesado de más de 3.500 kilogramos o gran derrame, un flujo mínimo que mantenga la estratificación, alrededor de 1 metro por segundo; para turismos o incendios pequeños, un flujo mayor, con velocidad máxima entre 1 y 3 metros por segundo. Extinguido el fuego, se controla el flujo según las necesidades de bomberos.

Presión positiva en túneles. Los ventiladores generan una masa de aire que presuriza y establece un flujo unidireccional que desplaza o extrae los gases, mejorando visibilidad, temperatura y radiación; pero el aire fresco aumenta la potencia del incendio, así que la ventilación se coordina con la aplicación de agua. El volumen desplazable con ventiladores portátiles es muy limitado; como norma se usan en la misma dirección del movimiento natural de los gases para limitar el back-layering (retroceso de humo) y sin superar la velocidad crítica para no aumentar en exceso la tasa de liberación de calor. La velocidad de los gases debe situarse entre 1 y 3 metros por segundo: por debajo de 1 la capa de gases baja rápidamente al suelo; por encima de 3 se rompe la estratificación y aumenta la potencia.

5.6. Orientación y progresión en túneles

Técnicas. Orientación y progresión con tendido de manguera, rastreo con cuerda o elemento guía, orientación sin elemento guía, orientación con cámara térmica y combinaciones. Dificultades: grandes distancias con altas temperaturas, radiación y falta de visibilidad, y falta de control de los tiempos de ERA.

5.7. Valoración de incendios en túneles

Aspectos generales. Es una labor compleja por ser un escenario dinámico. El recalentamiento de la infraestructura es más rápido y violento por el confinamiento, acelera la pirólisis y el incendio crece con rapidez; los incendios de vehículos se propagan con gran rapidez durante los primeros 5 a 10 minutos, por lo que la intervención debe producirse dentro de los 10 minutos siguientes a la alarma. La información fiable tarda y puede ser errónea; la valoración debe ser continua e integral: lectura del incendio, acciones prioritarias, efecto de las acciones y estado de los recursos.

Antes de la intervención. Recabar localización exacta, acceso más próximo, tipo de túnel (ferroviario o carretera, uno o dos tubos), características del incidente, mercancías peligrosas, itinerario y alternativa por colapso de tráfico, forma de acceso aguas arriba o abajo en contacto con el centro de control, confirmación con el alertante, acciones del centro de control (ventilación, accesos, evacuación) y otros equipos.

En el lugar. Identificar el acceso óptimo, el más cercano al fuego y aguas arriba; ubicación de vehículos siniestrados y de emergencia; estado de la evacuación; personas atrapadas aguas abajo. Fases: valoración inicial, que define acciones prioritarias (control y evacuación de ocupantes asegurando la ruta de escape mediante aislamiento del incendio o limpieza y presurización de escaleras con VPP; rescate inminente de víctimas críticas, prioritario a cualquier otra acción incluida la propia valoración; control temprano de la propagación, designando un equipo si el riesgo es inminente; y corte del suministro eléctrico) y establece el plan de acción con sectorización, planteamiento táctico y reparto de funciones, comunicado a todo el personal; el primer equipo interior conviene que acompañe al mando. Ingason y Bergqvist señalan que el plan debe considerar los cálculos de inversión del flujo de aire, la velocidad de movimiento, el alcance de los equipos de respiración, los requerimientos mínimos de agua y la distancia mínima de extinción. Valoración exterior, accediendo por el tubo aguas arriba. Valoración interior, para recabar información básica y carga de combustible, sin llegar al foco, delegable en el equipo de progresión. Valoración continua, que corrige el plan y atiende a los recursos. Valoración final, tras la vuelta a la normalidad: descartar puntos calientes, comprobar la estabilidad estructural y el restablecimiento eléctrico, con hoja escrita de recomendaciones. Bergqvist (2005) resume las dificultades y soluciones: visión general del incidente (equipos de monitoreo), extensa evacuación (formación, equipos de respiración adecuados, mejor diseño de salidas), gases nocivos (observación del humo y planificación de la ventilación), evaluación de riesgos (listas de verificación), llegar al fuego (mejorar visibilidad, orientación, ERA), comunicación entre bomberos (radio y móviles), agua en el lugar (toma de agua permanente) y extinción (agua pulverizada, detección temprana).

Lectura del incendio. Parámetros: características del túnel, del humo, de las llamas, nivel de temperatura y flujo de gases, evitando simplificaciones. Túnel: bidireccional, con vehículos a ambos lados del foco, frente a unidireccional, con los vehículos aguas arriba; bitubo o con infraestructura de acceso frente a monotubo. Los tres tipos representativos en España son monotubo sin accesos de evacuación, monotubo con accesos y bitubo con conexión. Otros condicionantes: dimensiones, accesos, colapso circulatorio, límites de evacuación y comunicaciones: a 80 megahercios el alcance por radio es de 200 a 300 metros, hasta 400 megahercios es de 800 metros; pueden usarse repetidores móviles, telefonía IP o el cable radiante. Amenazas del entorno: viviendas aledañas en casco urbano, área forestal en montaña. Equipamiento: cumplimiento estricto de autoprotección. Pavimento: puede formar parte del combustible, como en el incendio del túnel de Mont Blanc del 24 de abril de 1999. Tráfico: más fácil con poco tráfico. Humo: color (combustible y nivel de pirólisis), opacidad (carbonilla de combustión incompleta), densidad (humo frío y caliente), espesor del colchón (la altura del plano neutro condiciona visibilidad y táctica) y volumen (estado de desarrollo; el visible desde fuera se relaciona con la ventilación). Llamas: color (nivel energético), duración (combustible, temperatura y oxígeno) y exposición (radiación y alcance). Temperatura: se valora con pulsaciones muy cortas de agua (capacidad de evaporación) y con cámara térmica, además de la sensación térmica del equipo. Flujo de gases: el acceso por una apertura con flujo de entrada (aguas arriba) garantiza buena visibilidad y ausencia de toxicidad, calor e inflamabilidad; el acceso por una apertura con flujo de salida (aguas abajo) está totalmente desaconsejado por altas temperaturas, fenómenos de rápido desarrollo y muy baja visibilidad.

5.8. Casos prácticos

Túnel con dos tubos comunicados. Detener el tráfico en ambos tubos. Los bomberos entran por el tubo no afectado, por el que solo circulan vehículos de extinción. Si el incendio es de un vehículo, sofocarlo desde aguas abajo y simultáneamente evacuar la zona libre de humo aguas arriba. Los refuerzos de segunda y tercera rotación ayudan en control y extinción o en evacuación y rescate aguas abajo. En zona urbana los vehículos aguas abajo pueden tener dificultades para salir cuando llegue el humo; se emplean técnicas de VPP una vez extinguido el incendio, y si no está controlado se invierte la dirección del flujo para ventilar sin aumentar la potencia y ayudar a los atrapados aguas abajo.

Túnel de un solo tubo con circulación bidireccional. Evaluar y asegurar que la dirección del flujo de aire es favorable. Atacar el incendio; si no es posible, dejar espacio para la evacuación. Evacuar a los ocupantes de la zona libre de humo aguas arriba y habilitar la boca aguas abajo para rescatar a los atrapados cerca de esa zona. Terminado el rescate aguas arriba y extinguido el fuego, expulsar el humo con ventilador. Si es imposible sofocar el fuego, invertir el flujo para eliminar el humo aguas abajo y mejorar la visibilidad para rescatar.

5.9. Cifras y datos clave

Apartaderos en túnel bidireccional a partir de 1.500 metros, cada 1.000 metros si la intensidad media diaria supera 2.000 vehículos. Real Decreto 635/2006: señalización fotoluminiscente cada 25 metros como máximo a 1 a 1,5 metros de altura; señal de longitud restante cada 1.000 metros en túneles de más de 3.000; vías de evacuación protegidas a partir de 400 metros; accesos cada 400 metros en interurbanos sin retenciones, 200 en unidireccionales urbanos o con retenciones y 150 en bidireccionales urbanos o con retenciones (retenciones más de cinco días al año); resistencia térmica 180 grados máximo puntual, 140 de media, nunca 220; plan de emergencias obligatorio salvo no urbanos de menos de 200 metros; iluminación de emergencia por encima de 200 metros (urbanos o con retenciones) o 500 (interurbanos); detección a partir de 500 metros sin congestión y 200 con congestión; puestos de emergencia con teléfono y dos extintores cada 150 metros (nuevos) o 250 (preexistentes); hidrantes cada 250 metros; postes SOS cada 50 o 100 metros; ventilación artificial obligatoria por encima de 500 metros y en urbanos de 200 a 500; incendio tipo de 30 megavatios y 120 metros cúbicos por segundo de humos; difusores semitransversales cada 6 metros; la transversal es el sistema más seguro; la natural nunca con tráfico bidireccional. Radio: 80 megahercios 200 a 300 metros, 400 megahercios 800 metros; cable radiante con TETRA y TETRAPOL, ocho canales de FM y dos de mantenimiento. Estratificación: 1 metro por segundo, siempre menos de 2; flujos bajo 1, de 1 a 3 y más de 3 metros por segundo; ventilación en túnel entre 1 y 3 metros por segundo, 1 para pesados de más de 3.500 kilogramos, 1 a 3 para turismos, en la dirección natural de los gases contra el back-layering. Runehamar 2003: más de 1.000 grados en diez minutos; 202, 157, 119 y 66 megavatios; 200 grados hasta 200 metros aguas abajo; a 70 metros 153 arriba y 785 abajo; a 100 metros 95 y 570; más de 100 grados tras 50 minutos; los bomberos soportan gases a unos 100 grados; radiación a 10 metros más de 5 kilovatios por metro cuadrado durante siete minutos; nivel aceptable 5 kilovatios por metro cuadrado; ataque directo a 10 metros, pulverizada a 20; umbral de rescate de víctimas 2 a 2,5 kilovatios por metro cuadrado, bomberos hasta 5 durante menos de 30 minutos; potencia afrontable 20 a 30 megavatios, dos turismos o autobús y coche; turismo 1,5 a 8,5 megavatios, autocar 29 a 30 y 41 gigajulios, camión 13 a 202; propagación a 95 metros en 6 minutos con 202 megavatios. Caudales: turismo 10 metros cuadrados, 2,5 a 5 megavatios, 226 litros por minuto, una línea; furgoneta 35 metros cuadrados, 15 megavatios, 462, dos líneas; camión 200 metros cuadrados, 100 megavatios, 1.250, cuatro líneas de 360 litros por minuto; mangueras de 45 con reducción y bifurcación 70-45 antes del tramo de ataque; evaporación efectiva del 50 al 70 por 100; el vapor absorbe hasta siete veces más; gota óptima 0,3 a 0,7 milímetros; distancia máxima de ataque 10 metros a pesados y 5 a coches. ERA: intervenciones de más de 40 minutos; monobotella 45 minutos (15 a 20 reales), bibotella 90 (30 a 40 reales) hasta 60 minutos de estancia y túneles de menos de 500 metros o bitubo con acceso seguro, circuito cerrado 4 horas (3 con 60 a 70 litros por minuto) para más de 4 kilómetros o más de 1 kilómetro sin acceso seguro; siempre ERA en bocas. Spalling: vapor a 100 a 150 grados ciega la cámara térmica. Equipo de progresión de tres: dos con tendido por el lateral y uno con cámara. Propagación rápida en los primeros 5 a 10 minutos; intervenir dentro de los 10 minutos desde la alarma; acceso óptimo aguas arriba y flujo de entrada; nunca por flujo de salida; Mont Blanc 24 de abril de 1999 (pavimento, cinturones puestos); Seljestad, cuatro supervivientes tras más de una hora. Bitubo: parar el tráfico en ambos, entrar por el tubo sano; monotubo bidireccional: comprobar flujo favorable, invertirlo si no se puede extinguir; VPP tras la extinción.