Riesgos tecnológicos Grupo Riesgos tecnológicos · temas 8 a 11
PARTE 8. Grupo RIESGOS TECNOLÓGICOS. Edificaciones: técnicas de estabilización de sistemas constructivos y terrenos (tema 8)
Este capítulo pertenece al grupo de riesgos tecnológicos del temario específico de la oposición de cabo y cubre el tema 8, edificaciones, técnicas de estabilización de sistemas constructivos y terrenos. La fuente es el Manual de riesgos tecnológicos y asistencias técnicas del CEIS Guadalajara y Grupo Tragsa, parte 1, edificaciones, capítulo 2. El manual ordena la materia en ocho apartados: estabilización de edificaciones con patologías, con marco legal, elementos y herramientas; técnicas de estabilización, entibaciones y apeos; pautas de ejecución de estructuras auxiliares por fases; técnicas de demolición; pautas de ejecución de demoliciones; intervenciones más frecuentes; desprendimiento de fachadas; y equipos de protección individual. Este resumen sigue ese orden y termina con las cifras y datos clave.
8.1. Generalidades, marco legal y elementos auxiliares de la edificación
Concepto. Identificado un proceso patológico en una edificación, ninguno de los agentes implicados, dueño, titular o usuario, suele admitir la reparación, con el frecuente resultado de la evolución de los daños y la ruina. Las competencias están diluidas entre las administraciones estatal, autonómica y local.
Marco legal. Dos normas fijan la responsabilidad del propietario:
- Ley de Ordenación de la Edificación, Ley 38/1999 de 5 de noviembre, artículo 16: los propietarios deben conservar en buen estado la edificación mediante un adecuado uso y mantenimiento, y recibir, conservar y transmitir la documentación de la obra, seguros y garantías.
- Ley del suelo, Ley 8/2007 de 28 de mayo, artículo 9: el derecho de propiedad comprende el deber de conservar y realizar las obras necesarias, con un límite máximo del 75 por 100 del coste de la edificación; alcanzado ese umbral el propietario puede solicitar el expediente contradictorio de ruina. La administración local tiene un doble papel: vigilar y hacer cumplir las obligaciones de conservación, y actuar de oficio y ejecutar con carácter subsidiario las acciones necesarias en situaciones de urgencia y grave peligro, inmuebles con posible desplome con afección a vías públicas, inmuebles cercanos o instalaciones. En este segundo supuesto legal se encuadra la intervención de los cuerpos de bomberos, con independencia de la legislación superior o sectorial, como las leyes de fuego.
Elementos auxiliares de la edificación. Los que forman parte del elemento constructivo únicamente durante la construcción o reparación del edificio: encofrados, cimbras, andamios y los apeos de estabilización, incluidos los de bomberos. Apeo es toda construcción auxiliar provisional que se realiza para detener movimientos incontrolados en un edificio, lesiones, y transmitir hasta el suelo o elemento análogo los esfuerzos que la estructura es incapaz de absorber debido a su estado.
Apuntalamientos y apeos. Según múltiples autores, en función de la velocidad de ejecución, del estudio previo y del empleo de piezas inclinadas, existen dos estructuras auxiliares distintas, apuntalamientos y apeos. El manual puede diferir de otras publicaciones porque un cuerpo de bomberos no puede ejecutar estructuras cuyo comportamiento y resistencia desconozca, y porque con los medios actuales las piezas inclinadas no retrasan la ejecución. Los bomberos deben conocer las características y resistencias de materiales y equipos; el alcance y limitaciones de las estructuras que pueden componer; unos modelos básicos estandarizados que permitan su automatización y reducir tiempos; y, si no pueden actuar con celeridad, proponer medidas preventivas, evacuación, perímetros de seguridad y corte de instalaciones en edificaciones aledañas, y plantear una solución técnica solicitando medios.
Tipología de estructuras auxiliares. Tres grupos: entibaciones, estabilización de estructuras enterradas; apeos, estabilización de estructuras aéreas; y saneamientos y demoliciones, derribo de los elementos cuya estabilización no es posible y constituyen peligro inminente para viandantes y edificios colindantes. El manual se centra en los materiales básicos y equipos homologados disponibles por todo cuerpo de bomberos, complementados con apeos con medios de fortuna para situaciones de extrema urgencia.
8.2. Elementos básicos: madera y puntales telescópicos
Concepto. Los elementos básicos de estabilización son la madera, en tablones, y el acero, en puntales telescópicos. Los elementos auxiliares hacen posible que los básicos realicen su función portante: templado, apoyo, unión y arriostramiento.
Madera estandarizada. Requisitos: clase resistente C18, norma UNE-EN 338 de 2008; especies pino silvestre, pinaster o insignis, UNE-EN 1912; calidad del grupo ME-2 según UNE 56544, con deformaciones admisibles de curvatura de cara menor de 20 milímetros, curvatura de canto menor de 12 milímetros, alabeo menor de 2 milímetros por cada 25 milímetros de anchura de cara y abarquillado menor de un veinticincoavo del ancho; y resistencias del anejo E del Código Técnico, documento de seguridad estructural madera, madera blanda de coníferas de baja resistencia. Rigidez: módulo de elasticidad paralelo o módulo de Young de 9,0 kilonewtons por milímetro cuadrado y módulo transversal de 0,56. Densidad media de 380 kilogramos por metro cúbico. Estos valores varían exponencialmente según la geometría.
De los postes al tablón. La madera ha pasado de los postes, fustes a los que apenas se han quitado las ramas, a los rollizos, fustes sin corteza y de diámetro uniforme, y a los tablones actuales, de las mismas características resistentes pero mecanizados y homogéneos, lo que permite combinar piezas idénticas conociendo su comportamiento. Por eso los bomberos, para estandarizar y entrenar, usan madera escuadrada.
Escuadrías estandarizadas. Dos secciones:
- Tablones, elementos portantes. El tablón es la pieza elemental para la ejecución de apeos de madera; mide unos 200 por 70 milímetros. La sección rectangular es ideal para elementos horizontales a flexión; la madera resiste muy bien a compresión y aceptablemente a tracción, pero la dificultad de ejecutar nudos y empalmes traccionados hace que en los apeos de emergencia no se planteen piezas a tracción. Las secciones cuadradas, ideales para elementos verticales, se obtienen acoplando tres tablones.
- Riostras, elementos de arriostramiento. Madera de menor sección que trabaja única y exclusivamente a tracción; a compresión pandearía. Secciones tradicionales inferiores a 100 por 50 milímetros. Se considera que las piezas arriostradas trabajan a compresión pura, simplificando los cálculos de los mandos. Conviene comprobar que la sección no sea inferior. El CEIS Guadalajara compra tablones de 205 por 76 milímetros y tabloncillos de 76 por 25, con longitudes de 1,5 y 3,0 metros.
Puntal telescópico regulable de acero. Apoyo provisional que trabaja a compresión, usado como soporte vertical temporal. Resistencia más limitada que la madera, pero su regulación y reutilización lo hacen uno de los recursos más usados. Debe estar certificado conforme a la norma EN 1065. Partes: placas de asiento, en contacto con sopandas y durmientes, con agujero central para una barra, redondo o clavo, y agujeros de fijación para clavarlo; tubo exterior, de mayor diámetro, con un extremo roscado; tubo interior, con agujeros para el ajuste aproximado; dispositivo de ajuste de longitud con prisionero, perno, espiga o pasador, tuerca de ajuste y agujeros en ambos tubos; y empuñadura para el ajuste fino.
Clases y resistencias EN 1065. Se clasifican por resistencia característica nominal y longitud máxima de extensión, clases A a E y longitudes de 2,50 a 5,50 metros. Clase A: A25 20,4 kilonewtons, A30 17,0, A35 14,6, A40 12,8. Clase B: B25 27,2, B30 22,7, B35 19,4, B40 17,0, B45 15,1, B50 13,6, B55 12,4. Clase C: C25 40,8, C30 34,0, C35 29,1, C40 25,5, C45 22,7, C50 20,4, C55 18,6. Clase D: D40 34,0. Clase E: E40 51,0 kilonewtons. El puntal estandarizado del manual es el A30, clase A de 3 metros, el de mayor comercialización y disponibilidad, aportable incluso por una obra próxima; su resistencia mínima nominal garantizada es de 17 kilonewtons. Todos los apeos del CEIS se calculan con A30, indicando equivalencias para B, C y D. Ejemplo: un forjado unidireccional de vivienda con carga total de 6 kilonewtons, 3 de peso propio, 1 de solado y 2 de uso, podría soportarse en caso extremo con puntales a máxima extensión cada 3 metros, pero la inestabilidad y las lesiones reducen la separación a en torno a 1 metro. La longitud de 3 metros permite apear desde un forjado estándar hasta un hueco de aproximadamente 1,60 metros.
Precauciones con puntales. Desplome por carga excesiva: puntales insuficientes, poco resistentes o deteriorados por corrosión, fatiga del material, o mal instalados, mal aplomados o sin el pasador bien insertado. Desplazamiento horizontal de la carga: mal arriostramiento, esfuerzos laterales por mal aplomado o de origen diverso, y superficies inestables. Según los fabricantes, la capacidad de un puntal se reduce entre un 25 y un 50 por 100 con una excentricidad de carga de solo 2,5 centímetros. Sistemas contra el desplome: guías de encofrado horizontales, perfiles metálicos con pernos equidistantes en techo y suelo que actúan además como sopanda continua; bridas metálicas comerciales, fijas a 90 grados o móviles, poco usadas por bomberos; y medios de fortuna, cables o cuerdas conectados por los agujeros del puntal.
8.3. Elementos auxiliares: unión, templado, apoyo y arriostramiento
Clavos. Piezas metálicas largas y delgadas con cabeza y punta. Unen de forma rápida y aceptable, pero al abrirse paso separan las fibras y debilitan la unión. Con pretaladros de dos tercios a tres cuartos del diámetro del clavo la resistencia aumenta un 50 por 100. La penetración en la última pieza debe ser al menos ocho veces el diámetro. Clavos lisos para apeos:
- De 6 milímetros de diámetro y 120 de longitud, para unir tablones de 70 por 200 por sus tablas, las caras anchas: 1,0 kilonewton por clavo sin pretaladro y 1,5 kilonewtons con pretaladro.
- De 6 por 100 milímetros, para clavar tabloncillo de 50 por 150 a tablón por sus tablas o unir dos riostras; misma resistencia a cortante por tener igual sección.
- De 4 por 100 milímetros, para clavar riostras al tablón por el canto; deben evitarse, por pequeños y poco resistentes, y no perforar el canto porque debilita la sección. Se colocan a tresbolillo, con separación entre ejes de series consecutivas de 4 a 5 centímetros y de 8 a 10 centímetros entre series de la misma alineación.
Bridas. Dos pletinas de acero más largas que el ancho del tablón, taladradas en los extremos y unidas con dos tornillos o varillas roscadas que aprisionan los tablones para que trabajen por rozamiento como un único elemento. La distancia entre bridas determina la resistencia a compresión con pandeo: al reducirla de un metro a la mitad, la capacidad puede cuadruplicarse. Nunca se disponen a más de un metro, es recomendable no superar los 50 centímetros en piezas comprimidas con pandeo, y siempre se coloca una brida a unos 10 centímetros de los extremos. Se montan oblicuas al eje, con los tornillos en contacto con el canto del tablón, apretadas hasta una pequeña deformación de la pletina sin clavarse en la madera. Se colocan contrapeadas, inclinadas alternativamente en sentidos contrarios, para arriostrar en todas las direcciones; el apriete se revisa semanalmente por las dilataciones perpendiculares a las fibras; en zonas de paso o con pandeo previsible, uno de los dos tornillos va taladrado en los tablones trabajando a cortante. No taladrar innecesariamente: ranuras de 3 centímetros pueden reducir la resistencia hasta un tercio. Los pernos no son comunes por su mayor tiempo de montaje; si son el único medio, van por parejas cada 50 centímetros, con una pareja a 10 centímetros de los extremos, y su resistencia es la mitad de la de los tablones embridados.
Cuñas, elemento de templado. Piezas de madera de sección triangular y espesor variable que ajustan pies derechos, tornapuntas o codales y permiten su entrada en carga progresiva y controlada. Deben apoyar perfectamente sobre las caras; a mayor sección de cuña, menor longitud de pieza. Se colocan contrapuestas, golpeándolas hasta que el elemento quede ajustado con ligera presión y no pueda moverse con las manos; templado y nivelado el apeo, se introduce un clavo por cuña. La madera se destempla, por lo que son imprescindibles revisiones periódicas y retemplados; las cuñas deben ser de la misma calidad que los tablones.
Ejiones, elemento de apoyo. Piezas de madera cosidas a otra que sirven de tope, apoyo o contención de un segundo elemento. Pueden ser un simple trozo de tablón; trabajan a compresión axial paralela a las fibras y sin pandeo, con capacidad muy alta, limitada por las uniones metálicas; su longitud depende del número de clavos necesarios. Para apeos de bomberos, con vida útil máxima de 6 meses: 1,0 kilonewton por clavo sin pretaladro y 1,5 con pretaladro.
Elementos de arriostramiento. El error más frecuente es arriostrar solo en la dirección de los elementos verticales, dejando la perpendicular sin arriostrar, conjunto inestable ante impactos laterales. Se arriostra con triangulaciones de pequeña sección que trabajan solo a tracción.
- Riostras: tabloncillos en aspas que forman una triangulación indeformable en ambos sentidos, evitando desplazamientos perpendiculares y excentricidades. Si dificultan el tránsito, se elevan a la zona alta del apeo con codales que eviten movimientos a la altura de la cabeza.
- Cables de acero: enorme resistencia a tracción con reducido diámetro; lo singular es su unión y anclaje con ojales, preferiblemente con guardacabos. Bomberos usa cables de 8 a 10 milímetros, con referencia a la NTP 186 para secciones menores de 12 milímetros. Los del CEIS son de 10 milímetros, composición 6 por 19 más 1, con 40,0 kilonewtons en cargas estáticas y 20,0 en dinámicas. Unión con abrazaderas o perrillos: mínimo cuatro para cables de hasta 12 milímetros; adecuadas al diámetro, porque las pequeñas aplastan el cable y las grandes deslizan; el ramal a tracción en la garganta del cuerpo y el inerte en la del estribo; separación entre abrazaderas de 6 a 8 veces el diámetro, unos 5 centímetros para cable de 8 milímetros; apriete gradual y alternativo, verificado tras una primera carga. Por su complejidad se usan en las estabilizaciones más complejas, cubiertas y arcos y bóvedas, donde falta la fuerza horizontal de contrarresto. Tirantes en cubiertas: a la molinera, entre los muros que soportan las correas; par y picadero, en los pares, más eficaz cuanto más cerca de la coronación del muro; par e hilera y par y nudillo, entre los estribos o en la parte inferior de los pares. En arcos y bóvedas, cuanto más cerca de los arranques, la imposta, más efectivos; cuanto más esbelto el arco, menores esfuerzos horizontales. Se tensan progresivamente.
Pasadores. Barras de corrugado de 6 a 10 milímetros tensadas con ranas de encofrado que unen el apeo a la estructura dañada. Cada par de tensores resiste como máximo 3,5 kilonewtons; se colocan cada 50 centímetros; el pasador sobresale unos 10 centímetros de la rana para que no la escupa. Sin ellos la solidaridad apeo-muro se produce en un solo punto y, ante un incremento de cargas, el apeo desliza y el elemento puede desplomarse sin que la estructura auxiliar entre en carga; basta un desplazamiento de pocos centímetros. Aseguran la solidaridad con la estructura, el aprovechamiento de toda la capacidad del apeo, el no deslizamiento y la absorción de pequeñas flexiones. Si fallan, no se rompe la barra sino la fijación de la rana. También en muros a una cara o anclaje de durmientes a soleras, los redondos sin ranas mejoran el apeo.
8.4. Herramientas y equipos
Concepto. Tres grupos: medición, corte, y unión y separación.
- Medición: cinta métrica plástica de 5, 10, 20 o 50 metros; flexómetro metálico de 2, 3, 5 o 10 metros con resorte y freno; medidor láser de distancias, superficies y volúmenes; plomada para verticalidad y aplomo; nivel de burbujas; escuadra de dos brazos desiguales a 90 grados; falsa escuadra de hoja corrediza ajustable a un ángulo; y escantillón, tres tubos telescópicos de acero con palomillas y placas regulables para ángulos y longitudes.
- Corte: motosierra, de explosión o eléctrica, para cortes sin gran precisión como tablones; serrucho de hoja trapezoidal; sierra de costilla con listón de refuerzo que da precisión pero limita la profundidad; y formón, hoja acerada de 4 a 40 milímetros de ancho, unos 20 centímetros de longitud y filo de 25 a 40 grados, mayor cuanto más dura la madera.
- Unión y separación: martillo de orejas, con doble uña para extraer clavos, y de bola; maza con mocheta de nailon y mazo de madera para golpear formones y gubias sin deformarlos; pata de cabra o barra de uñas, palanca para desclavar; y martillo percutor eléctrico para demolición y perforación de muros.
8.5. Técnicas de estabilización: objetivos y entibaciones
Objetivos. Evitar poner en riesgo vidas humanas; desalojar a los ocupantes con seguridad; evitar el efecto dominó sobre edificaciones aledañas; y corregir la causa de la inestabilidad. Se distinguen entibaciones, estabilización bajo la rasante del terreno; apeos, sobre la rasante; y demoliciones, si es imposible estabilizar.
Entibación, concepto. Las excavaciones comprometen la estabilidad del terreno más que los rellenos, porque la retirada de material convierte los empujes en reposo en empujes activos; si el terreno no compensa el desequilibrio, el talud desliza hacia la excavación. En zanjas son frecuentes los accidentes graves o mortales por desprendimiento. Si el ángulo de rozamiento teórico del terreno es mayor que el del talud, el desnivel es estable; si es menor, hay que entibar. Entibación es el apeo del terreno con riesgo de desplazamiento por inestabilidad natural o inducida por desmontes, vaciados, zanjas, pozos o galerías; se usa cuando no es posible realizar un talud, pendiente natural de equilibrio. Sirve para estabilizar terrenos con riesgo de colapso y rescatar víctimas sepultadas.
Elementos de la entibación. Travesaños, largueros o velas: piezas verticales adosadas a las paredes de la zanja que recogen las tensiones del terreno a flexión. Tablas o cabeceros: piezas horizontales en contacto con el terreno o que recogen las cargas de los largueros y las transmiten a los codales. Codales: piezas horizontales a compresión que contrarrestan los empujes de ambos paramentos.
Entibaciones en zanjas. Geometría: reflejar el intradós del terreno, reproduciendo las formas paralelepipédicas de la cuchara de la retroexcavadora, con dos superficies paralelas acodaladas perpendicularmente. Rigidez: con codales largos y grandes empujes puede aparecer pandeo, que se combate con tornapuntas inclinadas entre cabecero y codal; los puntales metálicos son muy útiles como codales por rapidez y disponibilidad. Tipología, tres tipos según la NTE-ADZ, de aplicación supletoria mientras el Código Técnico no regule la materia: entibación cuajada, con cabeceros, largueros y codales y el 100 por 100 de la superficie revestida, para terrenos de baja cohesión y con agua; semicuajada, con el 50 por 100 revestido, para terrenos con mayor cohesión; y ligera, largueros y codales sin cabeceros, para terrenos de ángulo de rozamiento muy alto y gran cohesión. Ejecución: método Pronto, montaje de marcos de velas y cabeceros en superficie, introducción a mano o con grúa y acodalado desde arriba; método Quillery, pieza a pieza dentro de la zanja, recomendable hasta 3,50 metros en terrenos de buena cohesión. Las piezas se introducen con ayuda de escalera, tablón o perfil; si la profundidad supera 2 a 2,50 metros, el panel se hace en dos fases hasta los 3,50 metros recomendados.
Entibaciones en pozos. Se reproduce el intradós para estabilizar y dejar un hueco de acceso o supervivencia. Por la reducida dimensión no suele haber pandeo, pero los codales se colocan contrapeados. Se usan tableros de madera y puntales metálicos. Ejecución en cuatro pasos: primero, en los tablones se colocan clavos enfrentados a unos 40 centímetros para sujetar los puntales y otro clavo detrás que sostiene el tablón, que debe sobresalir unos 20 centímetros sobre el pozo a modo de rodapié; segundo, colocados los tablones, que se sostienen solos evitando acopio de gente alrededor, se insertan los puntales en los clavos uno frente a otro; tercero, se repite perpendicularmente con otros dos tablones formando una cruz; cuarto, se van colocando puntales mientras se desciende con seguridad.
Profundidades de entibado. Referencia: NTP 278 del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene y NTE-ADZ. Se considera peligrosa toda excavación que alcance 0,80 metros en terrenos corrientes y 1,30 metros en terrenos consistentes, profundidad con la que el tórax quedaría oprimido en un desprendimiento; también toda excavación con pendiente superior a su talud natural. Aunque la norma marca entibar a partir de 1,30 metros, en emergencia se empieza a entibar cuando una persona quede completamente cubierta, alrededor de 1,50 metros; antes se ejecuta un hueco para su respiración y, si no puede liberarse directamente, se entiba. Por terreno: gravas y arenas, no cohesivos, entibar siempre; arcillas, cohesivos, entibar automáticamente si la zanja o pozo está a menos de dos veces su profundidad de un vial, cimentación u otro elemento que pueda causar el derrumbe. Tabla de Bomberos Unidos Sin Fronteras: terreno coherente sin solicitación, zanja no necesita hasta 1,30 metros, ligera de 1,30 a 2,00, semicuajada de 2,00 a 2,50 y cuajada desde 2,50; pozo no necesita hasta 1,30, semicuajada de 1,30 a 2,00 y cuajada desde 2,00. Coherente con vial: zanja ligera hasta 1,30, semicuajada de 1,30 a 2,00, cuajada desde 2,00; pozo semicuajada hasta 1,30 y cuajada desde 1,30. Coherente con cimentación y terreno suelto con cualquier solicitación: cuajada siempre.
Precauciones bajo la cota del terreno. Identificar el terreno; examinar las instalaciones enterradas, agua, alta tensión, gas; no penetrar en alcantarillados, pozos o aljibes sin comprobar la atmósfera o sin equipos de respiración; no usar motores de explosión en excavaciones estrechas o profundas y comprobar los gases de escape; no almacenar materiales en el borde; colocar una escalera como vía de escape; paneles verticales y codales a 90 grados respecto al panel para evitar esfuerzos verticales; y recordar que a mayor profundidad, mayor presión sobre los codales de la parte baja.
8.6. Apeos: elementos simples, compuestos y de emergencia
Concepto. Apeos son las estructuras auxiliares que estabilizan los elementos constructivos sobre la rasante, ampliando la estructura dañada con otra que le dé la estabilidad necesaria. Los apeos de bomberos se clasifican según la velocidad de ejecución: apeos ordinarios y apeos de urgencia con medios de fortuna. Los elementos simples son piezas de uno o varios tablones estandarizados que, arriostradas mediante triangulaciones, se calculan como piezas a compresión con nudos articulados; la excepción es la aguja, que trabaja a flexión. Los elementos compuestos son apeos autorresistentes para situaciones complejas o de mayor carga.
Elementos verticales.
- Postes: fustes sin mecanizar, no escuadrados, aislados; gran altura, más de 6 metros, hasta dos plantas; difícil hacer elementos compuestos; compresión axial.
- Rollizos: fustes sin corteza y diámetro uniforme, de hasta 3 o 4 metros, una planta; compresión axial.
- Pie derecho: pieza escuadrada vertical que recibe las cargas de una sopanda y las transmite a un durmiente; compresión axial; como mínimo dos piezas normalizadas y tres bridas; casi cualquier longitud.
- Puntales: piezas verticales de sección rectangular en madera o circular en acero que transmiten al durmiente; el de madera es una única pieza, altura máxima una planta, adosado a un muro para evitar pandeo.
- Virotillo: pie derecho de pequeña longitud, para huecos de luz reducida o como auxiliar; compresión axial.
- Velas: piezas escuadradas verticales que reciben cargas horizontales y las transmiten a tornapuntas, codales o jabalcones; tocan el suelo.
- Zapatas murales: reciben las cargas del elemento dañado al que se adosan y las transmiten al apeo; no tocan el suelo. Mecánicamente la zapata mural trabaja como una sopanda, transmitiendo a un único elemento, y es de dimensiones reducidas; la vela transmite a dos elementos, uno horizontal y otro inclinado, con mayor estabilidad y longitud.
Elementos horizontales. Sopanda: recoge las cargas de vigas y viguetas y las transmite a los verticales del apeo; a mayor dimensión, más flexión. Durmiente: descansa sobre el terreno y reparte las cargas, a compresión normal. Codal: pieza de sección cuadrada o circular entre dos apoyos que mantiene su separación, a compresión axial. Puentes: piezas cortas de unión, separación o arriostramiento entre verticales, normalmente a compresión; no confundir con el puente de apeo, que trabaja a flexión. Agujas: piezas que perforan un muro y lo mantienen, apoyadas en verticales, a flexión.
Elementos inclinados. Tornapuntas: piezas inclinadas construidas como un pie derecho que transmiten el esfuerzo de un elemento vertical a uno horizontal, a compresión axial. Jabalcón: idéntico a la tornapunta, pero transmite de un elemento horizontal a uno vertical. Riostra: mantiene en posición los elementos resistentes.
Elementos complementarios. Mangueta o abrazadera: une dos o más tornapuntas reduciendo su pandeo; articulada o fija, siempre a tracción. Muletillas: piezas escuadradas, a menudo no estandarizadas, que se adosan o encajan en los muros, en un mechinal, para recibir cargas uniformemente; en ladrillo o mampostería el nudo con el jabalcón queda a un tercio del grueso del muro; si el muro tiene carreras se usan como muletillas; recurso para espacios interiores. Oreja: trozo de tablón que coarta el movimiento lateral y el giro de piezas como las agujas.
Pie derecho. Elemento principal de los apeos de madera: dos o más tablones unidos por bridas, y a veces pernos, asociado a sopanda y durmiente. Los de un solo tablón no se usan aislados por su limitada capacidad y pandeo; el tablón aislado, puntal, se limita a adosamientos a muros o pequeñas alturas, el enano. Los cortes de los extremos deben ser perpendiculares, para evitar fuerzas horizontales que pierdan la verticalidad y para alinear los tablones en un mismo plano; las diferencias se compensan con el acuñado. El ajuste se hace con cuñas en la parte inferior y la verticalidad se garantiza con el arriostrado. Encepado: cuando la altura supera la longitud de los tablones, se colocan a testa sin que coincida más de una unión en la misma sección, lo que aumenta el pandeo y dificulta la transmisión; si el cálculo lo exige, se refuerza el empalme con un trozo de tablón embridado a ambos lados. Resistencias orientativas: dos tablones embridados, 226 kilonewtons a 1 metro con 3 bridas, 92 a 2 metros con 5 bridas, 57 a 3 metros con 8 bridas y 23 a 5 metros con 13 bridas; tres tablones, 482, 274, 201 y 94 kilonewtons a 1, 2, 3 y 5 metros; cuatro tablones, 375 a 2 metros, 341 a 3 metros y 175 a 5 metros.
Durmiente. Pieza horizontal que recibe las cargas verticales de pies derechos o inclinadas de tornapuntas y las reparte al terreno; también ata las bases de los pies derechos. El más socorrido es el tablón de 200 por 70 colocado a tabla, durmiendo, que se adapta muy bien al terreno. Debe resistir la compresión y repartirla con presiones admisibles. Inconvenientes: menor resistencia que el pie derecho por trabajar a compresión normal a las fibras y limitada capacidad de reparto. Resistencias: un tablón, que no se embrida, 49 kilonewtons; dos tablones 71; tres 101; cuatro 134. Si la presión es excesiva se amplía la superficie de descarga en pirámide, con rigidizadores o con superficie ampliada.
Sopanda. Pieza horizontal que recoge las cargas de los elementos horizontales y las conduce a los verticales, atando además las cabezas de los pies derechos. Resiste flexión y la compresión al entregar a los pies derechos; se adapta a las deformaciones. Se coloca adosada a la parte inferior del elemento a apear, sobre los puntales o cabezas de pies derechos en toda su anchura, con tablones de 200 por 70. Su limitada resistencia a flexión obliga a muchos pies derechos a corta distancia. En forjados unidireccionales hay que prever el punzonamiento de bovedillas; el tablón horizontal puede reforzarse con otro vertical, oreja, perpendicular a las viguetas, que obliga a pies derechos de tres tablones, o bien aumentar el número de puntales. La tabla de sopandas se aplica también a agujas y puentes de apeo.
Tornapunta. Pieza inclinada que traslada las cargas de un elemento vertical a otro horizontal por compresión axial, igual que un pie derecho, y se calcula igual. Puntos de apoyo: elementos sólidos, zanjas en el terreno o acodalamientos a otras edificaciones. Puntos de apeo según la patología: giro de muro, a dos tercios de la altura, preferiblemente por encima del canto del forjado; empuje horizontal del forjado, a la altura del canto del forjado; pandeo, en el punto de máxima deformación, preferiblemente por debajo del canto. Trabaja igual frente al cedimiento vertical y frente al vuelco. Su problema es que, por la tercera ley de Newton, aparecen reacciones horizontales y verticales en base y coronación y tiende a resbalar sobre el muro hacia arriba. Soluciones: el embarbillado o boca de perro, encaje en el elemento que impide subir, pero la madera trabaja a hienda, el peor esfuerzo, 0,5 newtons por milímetro cuadrado, y obliga a perforar el muro; y el atado mediante ranas de encofrado, la más efectiva, que cose la vela o zapata mural al muro con pasador atirantado y permite añadir un ejión como tope sin perforar el muro. Modalidades: en paralelo, tornapuntas paralelas; en abanico, arranque común; en jineta, la superior apoya en la inferior. La más desaconsejable es la jineta, porque genera flexiones en la tornapunta inferior.
Elementos compuestos.
- Recercados de huecos en muros de carga: contrarrestan daños locales, rotura de un dintel, o colaboran en la estabilización general, cedimiento diferencial. Si una grieta atraviesa un hueco de ventana, lo mejor es darle continuidad con una tornapunta, porque en la dirección de la grieta están las isostáticas de compresión. Buena solución es la cruz de San Andrés, recercado en aspas, que recoge esfuerzos de todas direcciones; otros modelos son simple, simple reforzado, en uve para esfuerzos ascendentes, diagonal, con jabalcones y con puente de apeo en dintel.
- Puentes de apeo: una pieza horizontal a flexión, la aguja, y dos verticales, pies derechos; muy prácticos para muros de fachada recogiendo cargas en perpendicular; la aguja se ancla con orejas.
- Apeo en asnillas: pareja de tornapuntas con tirantes en la base contra los empujes horizontales de su inclinación, unidas en cabeza por una aguja y arriostradas transversalmente; por su complejidad solo se ejecuta cuando es estrictamente necesario.
Apeos de emergencia. Cuando el deterioro implica riesgo de colapso inmediato y no hay tiempo para técnicas ordinarias, se emplean medios de fortuna que dan un grado mínimo de estabilidad para, acto seguido, ejecutar los apeos ordinarios. Única premisa: elevada velocidad de ejecución con elementos de disponibilidad inmediata. Dos técnicas: sistemas comprimidos y traccionados.
Sistemas comprimidos. Estabilizan verticales y horizontales y aseguran huecos de vida.
- Apeo en llave: tablones contrapeados, apoyados y no clavados, que forman un prisma de base cuadrada, para que todas las piezas tengan idéntica medida y distribuyan las cargas simétricamente en dos direcciones. La altura no debe sobrepasar tres veces el lado de la base; se adapta en altura con cuñas. El precálculo carece de validez porque las piezas van simplemente apoyadas; es una primera actuación preventiva. Ventajas: optimiza la madera disponible, gran velocidad, medios mínimos, sierras o motosierras, sin uniones mecánicas, y basta una persona en zona no segura. Inconveniente: para varios forjados requiere gran cantidad de madera.
- Materiales ensacados: áridos o grano en sacos, excelentes a compresión, como demuestra la arquitectura con tierra ensacada; sirven para apeos horizontales similares a la llave y para macizar huecos. Los sacos más abundantes son de polipropileno, hasta 100 kilogramos. La resistencia del sistema se estima en la mitad de la nominal del material, para áridos seleccionados no más de 4 kilogramos por centímetro cuadrado. Materiales abundantes pero poco homogéneos y de comportamiento difícil de predecir.
Sistemas traccionados o atirantados. En edificaciones antiguas de cascos históricos, ante desplome paulatino de la directriz de los elementos y riesgo inminente de colapso, se atiranta formando triángulos de fuerza con:
- Cuerdas semiestáticas de trabajos verticales: resistencia de cálculo de unos 25 kilonewtons, algo más de 2.500 kilogramos, reducida un 20 por 100 por los nudos, unos 20 kilonewtons por tirante, unos 2.000 kilogramos. Muy efectivo en cubiertas con fallo de tracciones.
- Tracteles: tensado manual de cables de acero, con capacidad mucho mayor. En el CEIS, Tirfor T13 con cable de 11,5 milímetros y rotura de 8.000 kilogramos, 78,4 kilonewtons, y T35 con cable de 16,3 milímetros y 16.000 kilogramos, 156,8 kilonewtons.
- Cintas de carraca: cintas textiles con tensor manual, presentes en cualquier vehículo de mercancías; aconsejadas para zunchar pilares o depósitos, aumentando la resistencia a compresión por contención lateral. Se protegen salientes y esquinas, se disponen tablones perimetrales sujetos por las cintas y se tensan progresiva y uniformemente. Las estandarizadas del CEIS soportan 35 kilonewtons.
8.7. Modelos de apeo según el elemento a apear
Apeos de forjados. Apeo por el interior: el más sencillo; pies derechos o puntales telescópicos con sopandas y durmientes bajo la zona afectada, perpendiculares a las viguetas, apeando también zonas intermedias en grandes luces. Como el apeo forma un plano vertical sin seguro lateral, al menos el durmiente se acodala contra las paredes en varios puntos. Continuidad estructural: siempre que se apea un forjado se apean los situados debajo, como mínimo los dos forjados sanos por debajo del dañado, hasta terreno firme o nivel resistente.
Apeo para forjado sin apoyo en el piso inferior. En estructuras adinteladas de muros de fábrica, cuando no se puede transmitir al nivel inferior: apeo de puente alta, la sopanda apoya en un puente jabalconado y cada jabalcón en la base de los muros de la crujía; apeo en aspa, sin puente, los jabalcones apean directamente en la sopanda; apeo de pescante, un madero atraviesa el muro y queda en voladizo simétrico a ambos lados, recibiendo las sopandas de las dos crujías contiguas, y si el vuelo es muy marcado se jabalcona a la base del muro; apeo viga-puente, una viga o jácena apoya en el centro a la sopanda y entrega en los muros de crujía. Evitan elementos en plantas inferiores y facilitan el trabajo, frente al bosque de maderos de los anteriores, pero son muy elaborados y lentos. El apeo de forjados en voladizo, ménsulas o aleros, tiene como elemento característico el jabalcón.
Apeos de jácenas y vigas maestras. Pies derechos con sopanda y durmiente perpendiculares a los nervios de la estructura, continuados hasta terreno firme o un mínimo de dos forjados sanos por debajo. Si el apeo directo no es posible se descargan todos los forjados que soporta; en vigas de gran carga con movimientos laterales, asnillas o puentes de apeo; si sobre la jácena carga un muro, se apea con tornapuntas o viga aguja sobre sopandas y pies derechos.
Apeo de muros. El más variado, con apuntalamientos horizontales, verticales, inclinados o combinados:
- Tornapuntas simples: contra el cedimiento o desplome de un muro de fachada; tornapuntas de doble o triple tablón acodaladas entre suelo y muro con durmiente y vela o zapata mural; el apoyo en el muro debe recaer bajo las carreras o bajo el forjado; según esbeltez, tornapuntas paralelas en un plano sobre una zapata mural.
- Tornapuntas a varias alturas o en abanico: para gran altura, recibiendo esfuerzos en una zona vertical más amplia; paralelas en el mismo plano y a menudo con muletillas en vez de zapatas murales.
- Apeo con asnillas: descarga la parte inferior de un muro dañado con agujas en huecos pasantes sobre la lesión, apoyadas en pies derechos o parejas de tornapuntas sobre durmientes.
- Apuntalamientos en muros interiores: se apean las vigas o forjados que descansan en el muro, como en los pilares.
- Acodalado de muros: contra el vuelco, apoyándose en un segundo muro o estructura paralela; longitud máxima de 8 metros; libera la base del elemento; codales auxiliados por tornapuntas sobre zapatas murales que no tocan el suelo.
- Muros de contención: deslizamiento, acodalar la base y reforzar el codal con tornapuntas a media altura; vuelco, tornapuntas en la parte superior.
- Recercados: refuerzo de los puntos débiles de los muros de carga.
Apeo de pilares. Dos pies derechos con orejas adosados al pilar, que recogen la carga y la transmiten a las vigas del forjado inmediatamente inferior. En plantas altas, sin firme resistente, los pies derechos o puntales deben alinearse en todas las plantas calando al forjado mediante taladro y debe calcularse la capacidad del forjado. Se descargan todos los elementos que acometen al pilar. Dos soluciones: tornapuntado de la cabeza con transmisión a la base de un muro de carga próximo; o puente o tornapuntas apeando en vertical hasta un mínimo de tres forjados sanos bajo el apeo o hasta el terreno. El apeo se construye de abajo hacia arriba y se templa progresivamente.
Apeo de cimientos. Derivar todas las acciones gravitatorias combinando sistemas a compresión, tornapuntas y puntales, y a flexión, agujas. Zapatas corridas accesibles por ambos lados, agujas; medianeras, agujas en palanca, solo con escasa carga. Zapatas aisladas: centrales, dos a cuatro tornapuntas hacia otras cimentaciones o terreno resistente acodalado; de medianería, puntales paralelos a la medianería; de esquina, puntales por el interior y tornapuntas por el exterior en planta baja.
Arcos, bóvedas y cúpulas. El apeo debe reproducir el intradós, permitir el asiento de los materiales y el descimbrado, y ser indeformable transmitiendo a carreras y puntales. Para arcos se obtiene una plantilla de la generatriz; con vanos y cargas relevantes se arriostra transversalmente contra el vuelco. Bóvedas por sucesión de cimbras a lo largo de la traslación del arco; cúpulas por giro del arco.
Apeos estandarizados del CEIS. Igual que se estandarizan procedimientos de incendios o rescates, se implantan apeos sencillos con resistencia contrastada, tiempos controlados y automatizados por todo el personal. El esquema del manual muestra vela en trasdós y durmientes vertical y horizontal con tablones de 20 por 7 centímetros clase C18, ranas de tesado de 6 milímetros con varilla pasante, tresbolillo uniforme de 14 clavos de 4 pulgadas, cajeado de 100 por 50 milímetros, puntal telescópico C30 EN 1065 de 3 metros y 34 kilonewtons, y capacidad del conjunto de 20 kilonewtons de carga puntual; si no es accesible el trasdós, anclaje con 5 varillas pasantes de 10 milímetros y 500 milímetros.
8.8. Pautas de ejecución de estructuras auxiliares por fases
Concepto. Un apeo se construye con piezas sueltas que trabajan como uniones articuladas, por lo que los enlaces no deben desplazarse. Diez fases:
- Dimensionado: número de puntales, separación y tamaño de durmientes según las cargas a transmitir al terreno, conociendo la resistencia de tablones y puntales; preferir sistemas estandarizados y predefinidos.
- Toma de medidas y cortes: con cintas, escuadras y escantillones; a la longitud total se restan dos gruesos de tablón, de sopanda y durmiente, más un margen de dos centímetros para el acuñado; los cortes se trazan con escuadra de carpintero evitando encuentros en ángulo o cruce que mermen la sección.
- Embridado: las piezas principales, pies derechos, tornapuntas y codales, en grupos de dos o tres tablones embridados, para evitar pandeos anormales por nudos u otros defectos.
- Sujeción de los durmientes: zona de apoyo resistente, impidiendo el deslizamiento mediante cajeado, riostras en todos los durmientes, codales contra los muros de carga o anclaje con redondos.
- Piezas en contacto con muros: donde pueda haber cizallamiento, puntales, pies derechos o agujas, se interpone una pieza de madera, a poder ser anclada con pasadores y ranas.
- Montaje: se clavan las piezas horizontales a las verticales de arriba abajo; la sopanda se clava a dos pies derechos, se eleva el conjunto, se sitúa sobre el durmiente y se aploma; después el resto de pies derechos, cuñas y riostras.
- Aplomado: las piezas verticales completamente aplomadas; si hay varios pies derechos en fila, perfectamente alineados.
- Acuñado: pies derechos o tornapuntas se sierran ligeramente más cortos y el hueco con el durmiente se maciza con dos cuñas enfrentadas apretadas a la vez para templar el apeo.
- Ejecución de piezas: se aseguran con clavos para evitar movimientos por humedad y variaciones térmicas, que pueden desplazar totalmente las piezas.
- Arriostramiento: siempre triangulando pies derechos o tornapuntas con riostras a tracción y cruces de San Andrés, para que trabajen de forma conjunta.
8.9. Demoliciones, fases, intervenciones frecuentes, fachadas y equipos de protección
Concepto. Derribo o demolición es la destrucción o desmontaje de un elemento constructivo; es el último recurso para evitar su desprendimiento o colapso ante la imposibilidad de estabilizarlo o apearlo. Total, si se abate toda la edificación, o parcial, si afecta a subsistemas o elementos concretos; el parcial es el más habitual en rehabilitación.
Demolición elemento a elemento. Para derribos de pequeña envergadura o como preparación de la total. Es el método más común porque los edificios están entre medianerías. Es gradual, sin desplomes parciales; continuo, sin dejar elementos inestables; y ordenado, de arriba abajo sin acumular escombros ni sobrecargar. Los elementos resistentes se derriban en orden inverso a su construcción: descendiendo planta a planta, aligerando las plantas de forma simétrica, aligerando la carga que gravita sobre cada elemento antes de demolerlo, contrarrestando los empujes horizontales, apuntalando los voladizos si es necesario y manteniendo los arriostramientos.
Demolición por colapso con medios mecánicos. Por empuje: con buldócer o retroexcavadora; el empuje se produce siempre en el cuarto superior de la altura de los elementos verticales y por encima de su centro de gravedad; limitado a planta baja o primera; los bomberos no disponen de esa maquinaria. Por tracción: eficaz con suficiente distancia de seguridad; los elementos se debilitan previamente en las zonas sensibles y se derriban por tracciones progresivas, preferiblemente con excavadoras, buldóceres o tractores sobredimensionados. Por corte y perforación: para desmontar pequeños elementos, saneamiento, o preparar derribos mayores, con motosierra, motosierra de salvamento, tronzadoras, equipos hidráulicos de corte y separación y sierra sable.
Fases de la demolición. Un derribo descontrolado puede provocar una auténtica catástrofe. Cuatro fases: recogida de datos y aviso, descartando la afectación estructural y conociendo la cota o número de plantas, dato que puede modificar el tren de salida, vehículos en altura, y los medios, apeos, cuerdas y anclajes; inspección, la fase más importante, contrastando la información con propietarios, vecinos, testigos, planos o fotos, con datos básicos de antigüedad, estructura general, materiales y edificios medianeros; evaluación del derribo, síntomas de la lesión, desprendimiento, grietas o abombamiento, elemento implicado estructural o complementario, accesibilidad, causas y riesgos sobre terceros o vía pública; y organización de los trabajos, delimitando las áreas de riesgo de intervención, socorro y apoyo, a veces bastan cintas o vallas, pidiendo personal, vehículos y herramientas, protegiendo y consolidando edificios colindantes, anulando instalaciones, ejecutando apeos si procede y derribando según el método.
Intervenciones más frecuentes. Desprendimiento de acabados de fachada, alicatados, aplacados y continuos; grietas, fisuras y desprendimientos en cubiertas, petos, aleros y hastiales; daños en balcones y voladizos; daños en barandillas y balaustradas; y canalones, carteles y luminosos, aire acondicionado, antenas y toldos.
Desprendimiento de fachadas. Es sin duda la intervención por demolición más frecuente, por la exposición a los agentes meteorológicos. Dos modelos de inestabilidad:
- Local, en los puntos singulares: cornisas, parte superior y más saliente que evita que la lluvia incida en el muro y remata el edificio; aleros, parte de la cubierta que sobresale sobre la fachada; gárgolas, desagües sobresalientes que proyectan el agua fuera de la vertical del muro; albardilla, tejadillo en la parte superior de los muros; y frentes de forjado, piezas prefabricadas de hormigón polímero que cubren el frontal de cada planta, balcones y terrazas, evitando filtraciones.
- General, según la conexión con los forjados: fachadas que en cada nivel se apoyan en los forjados, las tradicionales, elevadas de forjado a forjado con menor espesor a la altura del canto, las más seguras, que solo sufren desprendimientos de los materiales entre forjado y fachada, reparables con un saneado; y fachadas que se desarrollan por delante del canto del forjado, más modernas, de fábrica continua por delante del canto y ancladas a este con grapas y barras de acero; los anclajes ocultos acaban fallando, son las más problemáticas, sufren desprendimientos de paños completos, son realmente peligrosas y de reparación compleja.
Equipos de protección individual. Casco conforme a EN 397, con fijación completa de red rachet, barbuquejo y barbuquejo de tres puntos y gafas de protección incorporadas. Chaquetilla y pantalón: los bomberos, equipos multirriesgo, usan la ropa de intervención salvo riesgo específico, recomendándose refuerzos en codos, hombros y espalda, y vadeadores si hay agua o socavones. Botas conforme a EN 345-2, de intervención, con caña alta, puntera antideformación de acero y plantilla antiperforación, suficientes frente a riesgo eléctrico, NBQ y humedad limitada. Guantes conforme a EN 388 con protección mínima 4 en abrasión, 5 en corte por cuchilla, 4 en desgarro y 1 en perforación.
8.10. Cifras y datos clave
Deber de conservación del propietario hasta el 75 por 100 del coste, Ley del suelo 8/2007 artículo 9; Ley 38/1999 artículo 16. Tres grupos: entibaciones bajo rasante, apeos sobre rasante, saneamientos y demoliciones. Madera C18, pino, ME-2; curvatura de cara menor de 20 milímetros, de canto menor de 12, alabeo menor de 2 por cada 25 de ancho, abarquillado menor de un veinticincoavo; Young 9,0 kilonewtons por milímetro cuadrado, transversal 0,56, densidad 380 kilogramos por metro cúbico. Tablón, pieza elemental portante, 200 por 70 milímetros; riostras menores de 100 por 50, solo a tracción; CEIS 205 por 76 y 76 por 25, longitudes 1,5 y 3,0 metros. Puntal EN 1065; A30, 3 metros y 17 kilonewtons; C30 34 kilonewtons; excentricidad de 2,5 centímetros reduce la resistencia del 25 al 50 por 100; hueco mínimo 1,60 metros; forjado de vivienda 6 kilonewtons, puntales a 1 metro. Clavos de 6 por 120, 1,0 kilonewton sin pretaladro y 1,5 con pretaladro de dos tercios a tres cuartos del diámetro, más 50 por 100; penetración 8 diámetros; tresbolillo 4 a 5 centímetros y 8 a 10 entre series. Bridas nunca a más de 1 metro, recomendable 50 centímetros, una a 10 centímetros de los extremos; reducir a la mitad cuadruplica; revisión semanal; ranuras de 3 centímetros reducen hasta un tercio; pernos, mitad de resistencia. Ejiones, vida útil 6 meses. Cables 8 a 10 milímetros, NTP 186, 6 por 19 más 1, 40 kilonewtons estáticos y 20 dinámicos, mínimo 4 abrazaderas separadas de 6 a 8 diámetros. Pasadores de 6 a 10 milímetros, 3,5 kilonewtons por par de ranas, cada 50 centímetros, sobresalen 10 centímetros. Formón de 4 a 40 milímetros, 20 centímetros, filo de 25 a 40 grados. Entibación: velas o largueros verticales a flexión, cabeceros horizontales, codales a compresión y a 90 grados; cuajada 100 por 100, semicuajada 50 por 100, ligera sin cabeceros; Pronto y Quillery, 3,50 metros, dos fases desde 2 a 2,50 metros; peligrosa a 0,80 metros en terrenos corrientes y 1,30 en consistentes; en emergencia entibar a 1,50 metros; gravas y arenas siempre; arcillas con vial o cimentación a menos de dos veces la profundidad; pozos, clavos a 40 centímetros y rodapié de 20. Postes más de 6 metros, dos plantas; rollizos 3 a 4 metros; pie derecho mínimo dos tablones y tres bridas; virotillo, pie derecho corto; vela toca el suelo, zapata mural no; tornapunta de vertical a horizontal, jabalcón de horizontal a vertical; aguja a flexión; muletilla a un tercio del grueso del muro. Durmiente 49, 71, 101 y 134 kilonewtons con 1 a 4 tablones. Tornapunta: giro de muro a dos tercios de la altura, empuje horizontal al canto del forjado, pandeo en la máxima deformación; hienda 0,5 newtons por milímetro cuadrado; jineta desaconsejable. Llave, altura máxima tres veces el lado de la base; sacos de polipropileno 100 kilogramos, áridos 4 kilogramos por centímetro cuadrado; cuerdas 25 kilonewtons menos 20 por 100, 20 kilonewtons; Tirfor T13 78,4 y T35 156,8 kilonewtons; cintas de carraca 35 kilonewtons. Forjados y jácenas, mínimo dos forjados sanos por debajo; pilares, mínimo tres, construidos de abajo hacia arriba; acodalado de muros máximo 8 metros; sin apoyo en piso inferior: puente alta, aspa, pescante y viga-puente. Cortes: restar dos gruesos de tablón más 2 centímetros. Empuje en el cuarto superior y sobre el centro de gravedad. Cuatro fases de demolición: datos, inspección, evaluación y organización. Fachadas por delante del canto del forjado, ancladas con grapas, las más problemáticas. Casco EN 397, botas EN 345-2, guantes EN 388 niveles 4, 5, 4 y 1.