Incendios Grupo Incendios · temas 3 a 7
PARTE 7. Grupo INCENDIOS. Incendios de vegetación e interfaz urbano-forestal (tema 7)
Este capítulo pertenece al grupo Incendios del temario específico y cubre el tema 7, incendios de vegetación e interfaz urbano-forestal. La fuente es la parte 6 del Manual de Incendios del CEIS Guadalajara y Grupo Tragsa, edición de 2015, con cinco capítulos: caracterización (conceptos, transmisión del calor, factores de comportamiento, combustibles, factores del propio incendio y humo), valoración (proceso, triaje de estructuras, seguridad), técnicas de intervención en interfaz, tácticas y casos prácticos. En el examen de bombero de Gipuzkoa de 2026 se preguntaron la longitud de llama, el uso racional del agua, el riesgo potencial según temperatura, humedad, viento y pendiente, el fuego de copas activo y pasivo, las espumas, los modelos de combustible de Rothermel y la protección de estructuras con o sin zona de seguridad. El capítulo sigue el orden del manual y termina con las cifras clave.
7.1. Conceptos y clasificación de los incendios de vegetación
Concepto. El ecosistema necesita el fuego para regenerarse, pero hoy es una amenaza para la biodiversidad y la población. En España, país más afectado de la Unión Europea, los incendios provocados por el ser humano superan el 96 por 100; según Greenpeace la superficie afectada superó las 18.000 hectáreas en 2013 y las 135.000 en 2012. Factores del incremento: falta de prevención, abandono rural y mayor frecuencia e intensidad de las olas de calor. El incendio es el fuego que se extiende sin control y afecta a vegetación que no estaba destinada a arder; la falta de control es esencial, por lo que las quemas de pastos autorizadas no son incendios. En clima mediterráneo la sequía estival seca la vegetación y la hace altamente inflamable.
Tipos. Incendio forestal: fuego que se propaga sin control por terreno con especies forestales arbóreas, arbustivas, de matorral o herbáceas, espontáneas o plantadas, con funciones ambientales, protectoras, productoras, culturales, paisajísticas o recreativas; también los que afectan a terrenos yermos, roquedos y arenales, construcciones al servicio del monte, terrenos agrícolas abandonados con signos de estado forestal, terrenos adscritos a repoblación y enclaves forestales en terrenos agrícolas. Incendio agrícola: en terreno de cultivo. Incendio de vegetación en suelo urbano: parques, jardines, cunetas urbanas, sin influencia forestal. Incendio de interfaz urbano-forestal: zona con edificaciones dentro o próximas a vegetación forestal, escenario de los llamados incendios de cuarta generación, en los que el fuego alcanza las edificaciones y se propaga por combustibles no forestales. Tres modos: estructuras insertadas en masa forestal de forma agrupada (urbanizaciones, pueblos), zonas de vegetación aisladas en áreas urbanizadas (parques) y estructuras aisladas en áreas forestales o agrícolas. El riesgo crece por la fuente de peligro (más igniciones) y la vulnerabilidad (población).
Por superficie. Conato: menos de 1 hectárea. Incendio: 1 hectárea o más. Gran incendio forestal (GIF): 500 hectáreas o más.
Por estrato. Suelo o subsuelo: por la materia orgánica en descomposición y las raíces, lento, en combustión incandescente por falta de oxígeno, detectable por el calor residual; se detiene con una línea de defensa hasta suelo mineral; en turberas o gayuba, escasos en España. Superficie: por el combustible sobre el suelo hasta 1,5 metros de altura (hojarasca sin descomponer, hierbas, arbustos y leños caídos no inmersos en la hojarasca); los más frecuentes. Antorcheo: incendio de superficie que por continuidad vertical corona copas aisladas. Copas pasivo: avanza por las copas acoplado al fuego de superficie, del que depende; si se elimina el combustible de superficie se detiene. Copas activo: avanza por las copas independientemente de la superficie; primero arden las copas, con hojas ligeras y más viento, y después la superficie por detrás; necesita viento fuerte y continuidad horizontal y vertical; muy alta intensidad y difícil control.
Partes. Origen; cabeza, la parte más caliente y activa que marca la dirección; flancos izquierdo y derecho, paralelos a la propagación; cola, opuesta a la cabeza, más lenta, cerca del origen; perímetro; dedo, franja estrecha que se extiende y puede flanquear al personal; bolsa, área sin quemar entre el incendio y un dedo; isla, combustible sin quemar dentro del perímetro; focos secundarios, fuera del perímetro, generados por pavesas y piñas.
Formas y patrones. Progresión circular en terreno plano, combustible homogéneo y sin viento; elíptica con viento dominante en terreno plano o pendiente regular; irregular con viento variable, combustible heterogéneo o pendientes irregulares. Patrones de propagación: de combustible (influye si está vivo o muerto, subterráneo, superficial o aéreo, cantidad, grosor, continuidad, compactación, resinas y humedad; la oportunidad está en un cambio a modelo favorable); topográfico (pendiente, exposición y rugosidad; quema ollas y vaguadas enteras y cabeza y flancos se comportan igual; la oportunidad, cuando avanza en descendente); conducido por viento (aporta oxígeno y deseca; busca crestas y puntos altos; se detecta por la columna convectiva; oportunidad donde el viento deje de mandar, con ataque por flancos de cola a cabeza); y ambiente del incendio (gran incendio que crea su propia burbuja meteorológica; solo cabe ataque indirecto con ventana de actuación).
Legislación. La Constitución de 1978 transfirió a las comunidades autónomas la prevención y extinción; el Estado tiene competencias estadísticas, de estrategia forestal y de coordinación e interviene a petición o si afecta a varias comunidades. La Ley de Montes prevé campañas de concienciación, participación ciudadana, zonas de alto riesgo con planes de defensa, obligación de comunicar y colaborar, coordinación, mando único como director técnico de extinción, restauración de terrenos sin cambio de uso y responsabilidades administrativas. Se aplica también la normativa de Protección Civil.
7.2. Transmisión del calor y emisión de pavesas
Concepto. Intervienen la distribución de los combustibles, la pendiente, la compacidad o ahuecamiento de la capa y el viento. Conducción: contacto entre sólidos; la conductividad vegetal es baja y el contacto imperfecto, así que es poco eficiente; la compacidad la favorece (pinocha de pino silvestre, hojarasca de haya) pero la falta de aire limita la combustibilidad fuera de los periodos secos. Radiación: ondas electromagnéticas a través del aire; la continuidad horizontal y vertical y la relación superficie-volumen la favorecen; el ahuecamiento la favorece si los huecos no son excesivos (hojarasca de roble melojo, matorrales). Convección: el mecanismo más eficaz; el aire caliente asciende, cede calor a los combustibles superiores y desciende; convierte en disponibles los combustibles aéreos y pasa los fuegos de superficie a copas; con pendiente acelera la desecación cuesta arriba; cuesta abajo solo actúa la radiación y el fuego es mucho más lento.
Pavesas. Proyección de partículas incandescentes o inflamadas que originan focos secundarios; el fenómeno se llama salto de fuego. Se da sobre todo en pinares con fuego de copas, hasta medio kilómetro, en las horas centrales del día con temperaturas de 20 a 35 grados, humedad del 20 al 50 por 100 y viento moderado a vivo de 16 a 39 kilómetros por hora. Las proyecciones más peligrosas son las piñas del pino carrasco y la corteza del eucalipto. Las ráfagas y el relieve accidentado favorecen saltos largos.
7.3. Factores del comportamiento: topografía, meteorología y combustible
Gran triada. Topografía, ambiente (climatología y tiempo) y combustible vegetal.
Topografía. Es el componente más constante e influye en los otros dos. Configuración o relieve: condiciona el clima, los microclimas y los vientos. Exposición: las laderas de solana están más calientes y con vegetación más seca y menos cantidad; las de umbría, más frías y húmedas. Pendiente: el factor topográfico más importante; en las zonas altas convección y radiación son más eficientes; a mayor pendiente, mayor velocidad ascendente y más lento el descenso; los fondos de barranco con laderas próximas se calientan más rápido y aceleran el ascenso del aire. Un fuego con fuertes vientos se propaga cien veces más rápido; la pendiente lo hace solo veinte veces mayor. La pendiente se mide en grados o porcentaje: 45 grados equivalen al 100 por 100. Altitud: a mayor altitud menos vegetación y combustible.
Meteorología. Interesan el tiempo previo (riesgo y cubierta), el actual (causa desencadenante) y el que transcurre durante el fuego. Variables: temperatura, viento, humedad relativa y estabilidad atmosférica.
- Temperatura: regula la desecación y la energía necesaria para la ignición; el periodo más fresco y húmedo es de madrugada, hacia las 6 de la mañana, y la máxima entre las 15 y las 17 horas. Temperatura del suelo (aumento mínimo), de la zona de combustible precalentado (de 1.000 a 1.400 grados en arbolado, unos 500 en matorral), de la zona de llamas (700 a 1.000 grados con grandes fluctuaciones) y de la columna de convección (decrece muy rápido con la altura; en arbustos tres cuartas partes a 3 metros).
- Humedad: absoluta, gramos de vapor por metro cúbico; relativa, proporción sobre el máximo a esa temperatura; al 100 por 100 el aire está saturado. Valores por debajo del 30 por 100 desencadenan condiciones muy favorables. Regla: cuando la temperatura baja 10 grados la humedad relativa se duplica, y cuando sube 10 grados se reduce a la mitad. Afecta a la disponibilidad de oxígeno (a más humedad menos oxígeno) y a la humedad de la vegetación, que alarga el presecado. Máximos nocturnos y mínimos tras el mediodía.
- Viento: movimiento del aire por diferencias de temperatura y presión, rotación terrestre y fuerza de Coriolis; sopla paralelo a las isobaras y es más fuerte cuanto más juntas están. Se mide en metros por segundo, kilómetros por hora o nudos: un nudo son 1,852 kilómetros por hora o 0,515 metros por segundo. La dirección es de donde procede, en grados: norte 0 o 360, este 90, sur 180, oeste 270. A más velocidad, más intensidad y propagación; aporta oxígeno, marca la dirección, seca los combustibles, transporta pavesas y acelera. Vientos locales: de ladera descendentes, de noche y madrugada (de las 18 a las 5 horas), lentos, de 1 a 10 kilómetros por hora, en láminas sin turbulencia; de ladera ascendentes, de día (de las 8 horas a la puesta de sol), de 6 a 13 kilómetros por hora, con turbulencias cuesta arriba e intensidad en cumbres; el cambio de descendente a ascendente puede reactivar en minutos un fuego controlado, a menudo con ruptura de la inversión térmica. Vientos de valle, paralelos al eje del valle, ascendentes de día y descendentes de noche. Brisas marinas, del mar hacia tierra de día y al revés de noche, más suaves de noche; brisa de montaña o viento catabático nocturno en solanas, y brisa de valle o anabático diurno. Olas de montaña: frente de ondas a sotavento con cúmulos lenticulares sobre las crestas; pueden dar vientos cálidos y secos por subsidencia. Foehn: vientos terrales muy cálidos, secos e intensos que soplan de arriba abajo; hasta 145 kilómetros por hora con humedad del 3 por 100, no suelen durar más de tres días; en Valencia y Murcia se llaman Poniente. Torbellinos o vórtices de fuego: columnas ascendentes rotatorias, horizontales o verticales; con vientos superiores a 7 u 8 kilómetros por hora se desplazan con el viento; duran minutos o más de una hora.
- Inversión térmica: el aire frío queda bajo el caliente, asociada a montaña; de tarde y noche contiene los incendios del valle; a media mañana la ruptura del cinturón térmico aporta aire súbito y aumenta velocidad y longitud de llama. Tipos: nocturna o de radiación (máxima al amanecer), frontal (paso de frentes), marina (aire marino fresco bajo aire cálido, más intensa de noche) y por subsidencia (anticiclón, aire cálido y seco durante días, típica de finales de verano y otoño).
- Tormentas: tormenta ígnea o de fuego, gran incendio que crea su propio sistema de viento con efecto chimenea, tornados y remolinos, y succiona aire hacia el interior; pyrocumulus o nubes de fuego; reventones o corrientes descendentes desde la columna de convección, precedidos de lluvia con evaporación, de una columna intensa y de una calma repentina.
Nivel de riesgo potencial. Condiciones: temperatura ambiental alta, más de 30 grados; humedad relativa escasa, menor del 35 por 100 (el resumen del manual dice menor del 30); velocidad del viento vivo, fuerte, muy fuerte o masivo, a partir de 30 kilómetros por hora. Riesgo grave con la coincidencia de dos condiciones; extremo con tres; extremo a nivel máximo con las tres más incendio en pendiente.
Combustibles. Los pinares son la masa más extensa: carrasco, piñonero, pinaster y laricio conectan su reproducción con el fuego y tienen mucha resina y aceites. Se clasifican por velocidad de propagación y resistencia al control en bajo, medio, alto y extremo. Características: tamaño y forma (fino de 0 a 5 milímetros, regular de 5 a 25, mediano de 25 a 75, grueso más de 75); compactación (más espacio, más aire y secado más rápido); densidad (a más densidad más calor absorbe y más resiste); sustancias químicas (resinas y aceites); humedad (mientras hay agua la reacción es endotérmica; en vivos máxima en primavera y mínima en verano; en muertos ligada al ambiente). Tiempo de retardo: tiempo que tarda un combustible muerto en equilibrar su humedad con el ambiente: de una hora, menos de 6 milímetros (hierbas, pinochas, hojas); de diez horas, de 6 milímetros a 2,5 centímetros (ramas pequeñas); de cien horas, de 2,5 a 7,5 centímetros (ramas mayores, restos de poda); de mil horas, de 7,5 a 20 centímetros (cepas y troncos). Cantidad de combustible o fitomasa, peso seco por superficie: pastos y arbustos de 1 a 10 toneladas por hectárea, matorrales de 10 a 40. Cantidad total, disponible (la consumida realmente) y restante. Continuidad horizontal (dirección y velocidad) y vertical (paso a copas).
Modelos de Rothermel. En los años setenta Rothermel, Anderson, Albini y otros desarrollaron en Estados Unidos trece modelos en cuatro grupos, llegados a Europa a mediados de los ochenta; en 1984 Rothermel y Burgan publicaron el sistema Behave, hoy Behave Plus, que los usa como primer dato de entrada. Grupo pastos, modelos 1 a 3: modelo 1, herbáceas finas, propagación rápida, matorral o arbolado en menos de un tercio, 1 a 2 toneladas por hectárea; modelo 2, herbáceas finas secas, matorral de uno a dos tercios, más intensidad y pavesas, 1 a 2 toneladas; modelo 3, pasto de un metro con un tercio o más seco, cereales sin cosechar, 4 a 6 toneladas. Grupo matorral, modelos 4 a 7: modelo 4, matorral de unos dos metros o repoblados jóvenes densos, fuegos rápidos por las copas del matorral, 25 a 35 toneladas; modelo 5, matorral de menos de un metro que cubre casi todo, fuegos no tan intensos por hojarasca y herbáceas, matorral joven con poco muerto, 25 a 35 toneladas; modelo 6, matorrales y restos secos de cortas de frondosas, más inflamable que el 5, requiere vientos superiores a 13 kilómetros por hora, 10 a 15 toneladas; modelo 7, matorrales de más de dos metros y pinares con sotobosque inflamable, propaga igual por suelo y matorral incluso con humedad alta, 10 a 15 toneladas. Grupo hojarasca bajo arbolado, modelos 8 a 10: modelo 8, bosques cerrados con hojarasca compacta y poco matorral, fuegos lentos de poca llama, peligroso solo en las peores condiciones, 10 a 12 toneladas; modelo 9, hojarasca menos compacta, pinares de hoja larga, incendios de otoño en frondosas, más rápido, 10 a 12 toneladas; modelo 10, bosques con plagas, viento o sobremaduros con material leñoso caído, más intensidad, ramas de 76 milímetros y coronamientos frecuentes, 10 a 12 toneladas. Grupo ramaje y restos de operaciones silvícolas, modelos 11 a 13: modelo 11, bosque claro con restos de poda y herbáceas rebrotando, pocos materiales de más de 76 milímetros, 25 a 30 toneladas; modelo 12, predominio de restos que cubren el suelo, más materiales de más de 76 milímetros, propaga hasta un cortafuegos, pavesas, 50 a 80 toneladas; modelo 13, muchos materiales de más de 76 milímetros, pavesas, 50 a 80 toneladas.
Inflamabilidad de especies (Elvira y Hernando, 1989). Muy inflamables casi todo el año: brezo, eucalipto, retama, tojo, pino carrasco, encina, romero, tomillo. Muy inflamables en verano: albaida, hierba yesquera, jara pringosa, espliego, cantueso, pino rodeno, pino piñonero, pino de Monterrey, alcornoque, frambuesa, esparto, ajedrea, aliaga. Medianamente inflamables: madroño, enebro, carrasca, quejigo.
7.4. Factores del propio incendio y lectura del humo
Concepto. Longitud de llama: máxima distancia entre la base y la punta de la llama, medida sobre un ángulo si está inclinada por viento o pendiente; referencia de la intensidad, en metros. Intensidad lineal: potencia por unidad de longitud de frente, determinante para el control. Velocidad de propagación: avance del frente en kilómetros por hora o metros por segundo; lineal (para situar líneas de control), perimetral (recursos de extinción y remate) y areal (área y daño). Los grandes incendios generan su propio ambiente de temperatura, humedad y viento. Con estos factores se decide ataque directo, indirecto o mixto y si se está dentro o fuera de capacidad de extinción.
Humo. Informa de intensidad (color) y patrón (meteorología). Por origen: legítimos (quemas autorizadas, fábricas), ilegítimos (incendios, quemas ilegales) y falsos (polvo, polen). Por color: gris café, matorrales ralos; gris negro, matorrales densos, eucaliptos, pinares y encinares, alta intensidad; amarillo, coníferas como el pino insigne; blanco, pastizales, poca intensidad, combustible húmedo; blanco azulado, pastos secos. Por volumen: proporcional a cantidad, tipo y área de combustible. Por ángulo de elevación: vertical, de 80 a 90 grados, poco viento, propagación lenta, más fácil de controlar; diagonal, de 40 a 50 grados, vientos de veinte a treinta nudos, foco peligroso; tumbada, alrededor de 20 grados, fuertes vientos en la base con posible estabilidad atmosférica.
7.5. Valoración de la intervención y triaje de estructuras
Proceso. Cuatro etapas vinculadas por evaluación permanente: valoración preliminar, evaluación sobre el terreno, estimación de la capacidad de los recursos y triaje de estructuras. La valoración preliminar, antes de llegar, atiende a incendios anteriores en la zona (patrones parecidos), relieve (altitud, cañadas, chimeneas rocosas, barreras naturales y artificiales), combustibles predominantes, información meteorológica, hora actual y gestión de la información, ampliándola (usos, ganado, población, excursionistas) y actualizándola. La evaluación sobre el terreno, desde una posición con visión, respeta el orden de protección: personas, estructuras y vegetación; observa superficie (punto de inicio, cañadas, crestas, barreras), accesos y salidas (explorar a pie si se pierde visibilidad, entrar marcha atrás si no se podrá dar la vuelta, señalizar), materiales combustibles alrededor de las estructuras, estructuras y asentamientos (uso, habitadas, materiales, depósitos, leña, piscinas y pozos, disolventes, tendidos eléctricos), condiciones ambientales (el viento es la más importante; la temperatura seca y calienta) y perfil del incendio (distancia, velocidad, focos secundarios, longitud y altura de llama, remolinos y pavesas).
Triaje de estructuras. Clasificación de las viviendas y estructuras amenazadas según la eficiencia y seguridad de su defensa con el mínimo riesgo para bomberos. Parte de las peores condiciones y los mínimos medios y responde a dos preguntas: si sirve de algo defenderla y si puede hacerse con seguridad. Tipos de triaje: inmediato, ante frente muy próximo, con reconocimiento rápido y comunicación directa con el responsable; rápido, con tiempo para conocer número y características de estructuras, clima y evolución antes de que lleguen las llamas; completo, con holgura para dividir el área en zonas de prioridad 1 (la que necesitará triaje rápido), 2 y 3. Los más frecuentes en interfaz son los rápidos o inmediatos, con formularios. Tipos de estructuras: no amenazadas, amenazadas y salvables, y amenazadas no salvables, según vidas en peligro y zonas seguras. Tipología de Wright (2011): categoría 1, estructura defendible con preparación y contención: hay zona de seguridad clara y la estructura ofrece alguna posibilidad de protección; proteger activamente con ataque directo. Categoría 2, defendible con protección pasiva: hay zona de seguridad clara pero pocas posibilidades; proteger hasta la llegada del frente y después abandonar; examinar daños tras el paso. Categoría 3, no defendible con preparación y abandono de posición: no existe zona de seguridad aunque la estructura ofrece alguna posibilidad; preparar la zona moviendo o eliminando combustibles y abandonar antes de comprometer la seguridad, con puntos críticos que indiquen el momento. Categoría 4, no defendible con rescate y evacuación: sin zona de seguridad y sin posibilidades; abandonar asegurando que no hay nadie y ayudar a evacuar. Información necesaria: cómo es y de qué está hecha (la mayoría de las estructuras se ven afectadas por pavesas más que por llamas, sobre todo tejados y huecos; tejados resistentes al fuego hacen no prioritaria la estructura), dónde está (pendiente, cima, elementos cercanos), qué combustibles la amenazan (es importante que haya quince metros libres de combustible para considerarla salvable), perfil y evolución del incendio, medios disponibles (maquinaria pesada retira combustible, brigada ensancha cortafuegos, autobombas atacan focos) y garantías de seguridad (accesos, escapes, zonas seguras, comunicación, experiencia). Formularios de ejemplo (Duce, 2013): puntuación por pendiente (menos del 20 por 100 un punto, 20 a 35 tres, más de 35 cinco), combustible, superficie de defensa, carga aérea, tejado, paredes, accesos, suministros aéreos o soterrados, tanques y sistemas de protección; de 0 a 15 puntos fácil de proteger, de 16 a 32 defendible con actuación, más de 33 muy difícil. Lista de síes: calles sin salida, tejado muy inflamable, árboles en contacto, ramas a menos de diez metros, vehículos a menos de diez metros, pendiente de más del 20 por 100, porche de madera, líneas a menos de diez metros: de 0 a 2 síes poca defensa necesaria, de 3 a 6 defensa con precaución, de 7 a 8 poca probabilidad de defensa.
Evaluación continua y seguridad. Se revisan el incendio, los medios (bomberos urbanos, aéreos, brigadas, maquinaria; su efectividad y uso seguro; avituallamientos y relevos) y el diseño táctico (indicadores como metros de frente, metros de tendido o estructuras protegidas; comunicados periódicos). No hay indicador objetivo del momento de abandonar; vigilar propagación más rápida de lo esperado, pavesas sobre la estructura, menos agua, fragilidad, rutas bloqueadas, ventanas rotas o fuego interior. Situaciones de riesgo: falta de información (incendio no evaluado, terreno desconocido, sin zonas seguras ni rutas, clima local desconocido), déficit de comunicación (sin estrategia, instrucciones confusas, no ver el incendio principal), intervención inadecuada (línea de defensa sin anclaje o ladera abajo hacia el fuego, ataque frontal, zona sin quemar entre intervinientes e incendio, descansos cerca del frente), cambios de clima, terreno (escape difícil, material rodando cuesta abajo) y nuevos focos que cruzan la línea. Principios: basarse en el comportamiento actual y previsto; atacar con decisión manteniendo control y seguridad, identificando zonas de seguridad y rutas de escape y situando observadores; transmitir con claridad y confirmar; no perder la calma ni la atención. Fórmula OCEL: Observación, Comunicación, Escape y Lugar seguro; evitar rutas cuesta arriba, con obstáculos o mucho combustible. La logística (avituallamiento, agua, sales, barritas) cobra importancia en intervenciones largas.
7.6. Técnicas de intervención en interfaz: ataque directo
Tipo de ataque según longitud de llama. Menos de 1,5 metros: ataque directo con herramientas manuales y autobombas, por cabeza y flancos. De 1,5 a 2,5 metros: ataque directo con tractor de cadenas, autobombas y medios aéreos, con posibilidad de recurrir al indirecto. De 2,5 a 3,5 metros: ataque indirecto por el frente. Más de 3,5 metros: ataque indirecto con contrafuego, con probables focos secundarios y fuegos de copas. El ataque directo se recomienda para llamas inferiores a 2,5 metros, sobre la llama con agua o espuma o con herramientas sobre el borde.
Uso de vehículos. Con vehículos en movimiento: ataque con vehículo ligero, todoterreno pickup con bomba de alta presión, siempre en movimiento por zona segura, atacando el frente desde un flanco con lanza de alta presión, atento a la propagación y a la altura de llamas, mientras la bomba rural espera en una ruta de escape vigilando y el resto repasa con batefuegos o mochilas; ataque con vehículo ligero y autobomba, cuando el ligero no basta, la bomba rural ataca en movimiento desde el flanco opuesto con un bombero a pie con manguera de 25 milímetros. Con vehículo detenido: cuando no se puede transitar por el frente, tendido desde el ligero parado con movimientos sobre la zona quemada, vigilando que el fuego no se propague hacia él; la bomba rural inmóvil en zona quemada. Tendido tipo: salida en alta presión, óptimo 20 bares en bomba y máximo 30, manguera de 25 milímetros, con reducción 25/45 más bifurcación 45/25 cada cuatro tramos. Actuación a pie: cuando no caben vehículos, con mochilas y batefuegos para puntos calientes inaccesibles; los tendidos largos son poco operativos. El batefuegos desplaza el oxígeno con golpes secos sobre la llama dejándolo unos momentos, evitando pavesas; la mochila moja el combustible.
Funciones. Número 1: aplica y dosifica el agua, punta de lanza. Número 2: apoya al 1, organiza la manguera, corta el agua en los empalmes y está en comunicación con la autobomba. Número 3: suministra manguera, se informa de la evolución y ayuda en los empalmes. Número 4: igual que el 3 y vigila nuevos focos y puntos calientes desde el perímetro. Número 5: jefe de la dotación, dirige, controla la evolución y es responsable de la seguridad de todos. Los puestos 1 a 4 rotan para evitar el agotamiento. Cada 100 metros de tendido se coloca una bifurcación 45/25 con reducción de 25; en tendidos descendentes se cierran para permitir empalmes en punta de lanza; en ascendentes, para no vaciar el tendido si hay que desconectar en bomba.
Despliegue. El jefe decide cómo progresar. Alimentación en punta de lanza: se conectan mangueras en la lanza; menos personal, menos deterioro, más movilidad y más agua en lanza al depender menos del conductor; al principio se aportan más mangueras de las necesarias. Empalmes en punta de lanza: con la parte interior de las rodillas, sin cortar el agua, pinzando la manguera a unos dos metros gracias a un bucle sobrante; el 2 despliega la nueva con los racores juntos, el 1 cierra la lanza, el 2 pinza, el 1 abre, desconecta y conecta la nueva, y el 2 afloja; con grandes presiones o tendidos descendentes largos se hacen dos pinzados. Alimentación en bomba: se conectan en la autobomba; menos cansado pero exige más personal, arrastra las mangueras y dificulta los empalmes en pendiente; es preferible el método en punta de lanza salvo pendientes acusadas, vegetación densa o zonas de agua.
Uso racional del agua. El agua es escasa por ausencia y difícil acceso; usar solo la necesaria para extinción y autoprotección, dejando siempre unos 1.000 litros en la autobomba. Prioridad al agua del lugar (depósitos, hidrantes, riegos), reservando la de las autobombas y rellenándolas cuanto antes. Criterios: aplicar el agua prioritariamente de manera directa sobre los combustibles, sobre todo pastos o combustible menudo y superficial, y sobre acumulaciones de leña junto a estructuras; es poco efectivo usarla en copas o combustibles aéreos sobre estructuras, sobre ventanas si no se sabe que soportarán el chorro y sobre combustibles muy pesados; no lanzar agua sobre la llama en los picos máximos de calor, esperar a que pasen y actuar antes sobre combustibles finos, que prenden en dos o tres minutos; los pesados tardan diez o quince minutos y las copas arden con alta intensidad; si hay que protegerse sin refugio, la propia estructura puede servir de zona segura.
Liquidación de perímetros. Eliminar la posibilidad de reproducción, con minuciosidad y método; su amplitud depende de viento y zonas habitadas y de los recursos. Zonas objetivo: matorrales, troncos, combustibles pesados, huecos de raíces, madera en descomposición, tocones (guardan brasas; aplicación cercana desde varios ángulos); acumulaciones de materia orgánica, turbas y mantillos, con combustión profunda en busca de oxígeno, típica de musgo; pendientes descendentes hacia zona no quemada, ensanchando la aplicación; zonas pedregosas que retienen calor, enfriándolas y apartando el mantillo. Se despliega un tramo nuevo para profundizar, con idas y vueltas por la misma zona; se puede dedicar una línea móvil a los puntos peligrosos; el tendido preventivo se deja con bifurcación y una o dos mangueras con lanza.
Recogida y plegados. Se desconecta la bomba y el punta de lanza regresa desconectando racores para desaguar. En llano se eleva la manguera sobre la cabeza o se pliega en rollo; pendiente arriba se conecta una bifurcación libre como desagüe y cada tramo queda doblado por la mitad; pendiente abajo se asciende sujetando la manguera por la mitad. Plegados provisionales, desde el pliegue central, con pliegues no mayores de 80 centímetros y 1,5 metros de margen para atar: en ocho (lazadas cruzadas, más enredos) y en lazo (circular, menos enredos). Plegado definitivo en rollo desde el pliegue central con doble pliegue inicial, una mitad medio metro más larga por el exterior, tensado con la rodilla y cinta elástica; el rollo doble es más compacto pero dobla la anchura.
7.7. Ataque indirecto, protección de estructuras, uso del fuego y otros medios
Líneas de control. Se aprovechan zonas de combustible escaso o nulo: limpiando una franja con herramientas o maquinaria, creando barreras húmedas con agua o espuma (lo crítico es el momento) o usando barreras del entorno (ríos, campos arados, pistas, caminos asfaltados).
Protección de estructuras. Perímetros de protección contra pavesas y focos secundarios: perímetro interior de 30 metros de radio y exterior de 30 a 60 metros; desplazar fuera los combustibles finos (hojarasca, arbustos, leña) y ramas, sobre todo en los 10 metros más próximos; en la zona alejada no tocar los menos inflamables. Antes del frente: limpiar el tejado, cubrir chimenea y entradas, aplicar agua o espuma al tejado y agua a paredes expuestas, cerrar puertas y ventanas, eliminar combustible y desplegar vehículos y tendidos alrededor. A la llegada del frente: ataque directo sobre combustibles finos; si pasa a pesados, retardantes y reservar el agua para focos y pavesas sobre la estructura; batefuegos y mochilas de apoyo; nunca perder la ruta de escape ni la comunicación. El tendido sale desde detrás de la bomba y rodea la estructura, con otro para focos secundarios y otro de autoprotección con reserva de unos 1.000 litros. Tendidos: salida en baja presión, mínimo 5 y máximo 12 bares; ataque con hasta tres tramos de 25 y el resto de 45 más bifurcación; ataque opcional hasta tres tramos de 25 desde la bifurcación; autoprotección con 45 más bifurcación más 25. Los tendidos quedan llenos antes de que la bomba abandone la zona; si van sobre combustible se refrescan o cubren.
Uso del fuego. Controlado, por personal experimentado y autorizado por el director de extinción, con coordinación y comunicación permanentes. Indicado cuando no se puede esperar a que el frente llegue a la línea (evacuación con ruta en peligro), cuando no se sabe si la línea detendrá el avance o cuando la intensidad hace prever que afectará a la estructura. El mejor momento es pendiente arriba y viento a favor. Quema de ensanche: fuego en una línea de defensa paralela al borde del incendio a distancia segura (camino, cortafuegos) para quemar el combustible intermedio; cuando la franja es suficiente puede apagarse. Contrafuego: en una línea más ancha con combustible pesado y alto, consume combustible y cambia el comportamiento aprovechando la succión de la columna de convección del frente principal, para cambiar dirección, intensidad o velocidad o detenerlo. No usar el fuego si se duda del control posterior, sin personal capacitado, si no se sabe si todos están informados, si puede afectar a otras estructuras, si clima o relieve lo desaconsejan, sin líneas de control o si es mejor esperar otra oportunidad. Con viento contra el incendio que baja la pendiente se espera junto a la línea y se prende en su borde. Encendido en bandas (franjas de anchura variable; a más intensidad, bandas más estrechas) o en anillo (alrededor de la estructura, habitual en contrafuego, muy arriesgado porque la zona segura queda dentro).
Maniobra de autoprotección. Defensiva, solo en casos extremos cuando el incendio evoluciona inesperadamente y peligran las rutas de escape. Requiere una autobomba con al menos 1.000 litros como pantalla frente al calor con agua pulverizada; personal con uniforme U2 y ERA; la autobomba en paralelo frente a las llamas y el pickup detrás en perpendicular; los bomberos entre ambos con tendido de autoprotección en cono abierto; un acortinador cubre el ancho de la bomba justo al llegar el frente; se señaliza con botes de humo para los medios aéreos; puede valorarse un contrafuego. Tendidos: salida en alta presión, mínimo 8 y máximo 12 bares; acortinador y autoprotección con alta presión más reducción 25/45, bifurcación 45/25 y manguera de 25; pronto socorro dispuesto en la zona de bomba.
Medios aéreos. Muy efectivos combinados con terrestres, habituales en vegetación y menos en interfaz; limitados por relieve, vientos de más de 35 a 40 kilómetros por hora, falta de visibilidad, cables aéreos y medios bajo arbolado. Aviones: importan capacidad de carga, tiempo de respuesta, frecuencia y tipo de descarga, distancia y posibilidad de espumas y retardantes; conviene un avión de coordinación; modelos habituales en España CL-215 y Air Tractor 502, 503 y 802. En zonas habitadas las descargas se hacen con espumas o retardantes entre el frente y la estructura. Helicópteros: mayor precisión; los de más capacidad son más efectivos contra el avance y los pequeños más precisos sobre lenguas, focos y emergencias de medios terrestres; helibalde flexible o depósito rígido ventral con manga de 3 a 4 metros; modelos Bell 47, 204, 205, 206, 212 y 241, Alouette, Ecureuil, BK 117 y Sokol. Seguridad ante descargas: alejarse, o tumbarse boca abajo con el casco ajustado en la dirección de entrada del medio, herramienta alejada y sujeta, tras un parapeto, lejos de barrancos; las corrientes pueden atizar focos.
Maquinaria pesada. Muy efectiva, no en ataque directo sino en protección previa: cortafuegos, rutas de acceso y escape, zonas de seguridad, zonas de aterrizaje, mover combustible pesado. Bulldozers, tiltdozers, retroexcavadoras, apisonadoras; limitada por la lentitud de traslado y obstáculos como líneas eléctricas o gas; distancia segura, no trabajar por debajo en pendientes, comunicación con el operario.
Retardantes. Aditivos que mejoran la capacidad extintora, de corto o largo efecto. De corto efecto, útiles mientras hay agua: espumantes, que retienen aire en burbujas; frente a vegetación se usan espumas de media expansión para clase A, con el espumógeno al 0,1 al 1 por 100. Tres tipos: espumas húmedas, fluidas, con buena adherencia y penetración, se consumen en 5 a 10 minutos, para combustibles finos y compactos, líneas húmedas y liquidación, aplicadas justo antes del frente con anchura que triplique la longitud de llama; espumas fluidas, de 20 a 30 minutos, para finos y como aislante de aéreos, retrasan la ignición de pesados, para reforzar líneas y contrafuegos; espumas secas, muy adherentes y excelentes aislantes, penetran menos, duran 45 a 60 minutos, para tejados y depósitos. En ataque directo se dosifican al 0,3 por 100 como húmeda; en indirecto al 0,5 por 100, creando barreras al menos a 2 metros de quien enciende con anchura doble de la llama prevista; capa de al menos 1,5 centímetros. En estructuras se empieza por el tejado y se cubre toda, primero húmedas y después fluidas o secas, justo antes del frente, en dos o más capas si hay tiempo. En liquidación, inmediatamente tras controlar las llamas, del borde al centro, más allá del perímetro y en zona verde; en capas gruesas primero húmeda y después seca; las bolsas profundas se identifican por no tener espuma y emitir vapor. Viscosantes: gomas y mucílagos que aumentan la viscosidad, para descargas aéreas, al 0,5 por 100. De largo efecto: sales amónicas (sulfatos, fosfatos, polifosfatos) que siguen actuando evaporada el agua, al 20 por 100, con viscosantes, colorante rojo de óxido de hierro e inhibidores de corrosión; ahorran un tercio del transporte respecto al agua sola.
7.8. Tácticas de intervención
Objetivos, estrategia y tácticas. Tres objetivos generales: controlar el incendio, proteger propiedades y recursos naturales y mantener a salvo a las personas. El objetivo debe ser concreto, entendido, compartido, alcanzable, medible y flexible. La estrategia es el plan general, fruto de la evaluación de tiempo, gravedad y medios; clara, concreta, escueta, flexible y adaptable, con prioridad en la seguridad y después en la efectividad; se define con líneas de control y objetivos de contención respecto a estructuras y líneas. Las tácticas son las acciones que cumplen la estrategia. Tácticas de defensa de estructuras, centradas en las zonas anejas y en las acciones previas al frente: ofensiva, ataque directo cuando hay recursos y tiempo y el incendio no es virulento; defensiva, primero proteger las estructuras defendibles y después atacar, con medios limitados a la espera de refuerzos; ofensivo-defensiva, ambas a la vez con medios suficientes especializados. Tácticas de contención ante la llegada del frente: contención completa, control antes de que afecte a la estructura, posible con combustibles finos y baja intensidad, atacando con agua o retardantes o con quemas de ensanche; contención parcial, con llamas intensas, ataque directo con reserva suficiente, o reservar el agua para la estructura y aguantar en zona segura hasta que pase el frente; después proteger de pavesas, y si el tejado está afectado en más de un cuarto de su superficie el agua es ineficaz y se da por perdido; contención imposible, esperar en zona segura tras aplicar abundante agua y espuma si hay tiempo, y volver a evaluar y enfriar.
Casos prácticos. Pasto bajo sin desnivel: pickup con dos bomberos barriendo el frente desde el flanco con alta presión, cuatro bomberos rematando con mochila y batefuegos, la bomba rural pesada estacionada en lugar seguro vigilando cambios. Protección de núcleo urbano en interfaz dentro de un gran incendio, viviendas defendibles en cara sur con cortafuegos en cresta y matorral denso: táctica defensiva de contención completa con quema de ensanche mediante antorcha de goteo por zonas, vehículos en el camino superior controlando cada zona con tendidos, esperar el frente en la cresta y liquidar. Enclave aislado con matorral ligero y piscina: eliminar combustible fino y desramar en un radio de treinta metros, limpiar tejado, cerrar huecos, abastecerse de la piscina con motobomba, humedecer la zona limpia y la casa, línea con Pro-Pak para espuma, bomba detrás de la casa hacia la salida con dos tendidos de ataque y uno de autoprotección, pickup al frente, ataque directo a la llegada. Subsuelo por rayo: cámara térmica para localizar calor, excavar con palín, McLeod, azada o pulaski, humedecer, cortar raíces con combustión latente y limpiar combustible. Media ladera inaccesible con robledal joven: dos tendidos desde el camino inferior, una primera línea de tres bomberos rápida bajando calorías y cortando propagación por el flanco derecho y una segunda de dos rematando, mangueras subidas en rollo y empalmadas en la lanza con cizallamiento manual; desde la bomba ligera otro tendido con un bombero rematando rescoldos y de rescate y dos ascendiendo por el flanco izquierdo; plegado en ocho al terminar.
Protocolo de movilización del CEIS Guadalajara según gravedad. Leve: sin riesgos inminentes, abordable con una dotación, sin apoyos; primera salida con pickup y bomba rural pesada con cabo jefe de dotación y tres bomberos, aviso al jefe de guardia. Medio: riesgos inminentes o propagación descontrolada, requiere apoyos pero hay previsión de control; refuerzo interno y apoyos externos (comunidad autónoma, servicios regionales limítrofes a través del 112, medios aéreos del Ministerio). Grave: gran envergadura, múltiples administraciones, medios insuficientes, sin previsión de control; movilización del jefe de guardia y del oficial jefe de servicio para el puesto de mando avanzado, refuerzos y apoyos incluida la Unidad Militar de Emergencias.
7.9. Cifras y datos clave
Más del 96 por 100 de los incendios en España son de origen humano; 18.000 hectáreas en 2013 y 135.000 en 2012. Conato menos de 1 hectárea, incendio 1 o más, gran incendio 500 o más. Superficie hasta 1,5 metros de altura; copas pasivo depende de la superficie, copas activo es independiente y necesita viento fuerte y continuidad horizontal y vertical. Pavesas hasta medio kilómetro, con 20 a 35 grados, humedad del 20 al 50 por 100 y viento de 16 a 39 kilómetros por hora; piñas de pino carrasco y corteza de eucalipto. El viento multiplica la propagación por cien y la pendiente por veinte; 45 grados son el 100 por 100 de pendiente. Madrugada más fresca hacia las 6, máxima de 15 a 17 horas; zona de combustible de 1.000 a 1.400 grados (matorral 500), llamas de 700 a 1.000. Humedad relativa menor del 30 por 100 muy favorable al fuego; baja 10 grados y se duplica, sube 10 y se reduce a la mitad. Riesgo: más de 30 grados, humedad menor del 35 por 100, viento a partir de 30 kilómetros por hora; dos condiciones grave, tres extremo, tres más pendiente extremo a nivel máximo. Un nudo son 1,852 kilómetros por hora y 0,515 metros por segundo; ladera descendente de 18 a 5 horas a 1 a 10 kilómetros por hora, ascendente de 8 horas al ocaso a 6 a 13; foehn hasta 145 kilómetros por hora y 3 por 100 de humedad, no más de tres días; torbellinos se desplazan con viento de más de 7 u 8 kilómetros por hora. Inversiones: nocturna, frontal, marina y por subsidencia. Combustible fino 0 a 5 milímetros, regular 5 a 25, mediano 25 a 75, grueso más de 75; retardo de 1 hora menos de 6 milímetros, 10 horas hasta 2,5 centímetros, 100 horas hasta 7,5, 1.000 horas hasta 20; pastos 1 a 10 toneladas por hectárea, matorral 10 a 40. Rothermel: trece modelos, cuatro grupos, Behave 1984; pastos 1 a 3 (1 a 2 y 4 a 6 toneladas), matorral 4 a 7 (25 a 35 y 10 a 15; el 6 necesita viento de más de 13 kilómetros por hora), hojarasca 8 a 10 (10 a 12), restos 11 a 13 (25 a 30 y 50 a 80; material de más de 76 milímetros). Humo vertical 80 a 90 grados, diagonal 40 a 50 con 20 a 30 nudos, tumbado 20 grados. Llama: menos de 1,5 metros directo manual, 1,5 a 2,5 directo con maquinaria y aéreos, 2,5 a 3,5 indirecto, más de 3,5 contrafuego; directo hasta 2,5 metros. Alta presión 20 bares óptimo y 30 máximo con manguera de 25 y bifurcación cada cuatro tramos; bifurcación cada 100 metros; funciones 1 a 5, el 5 es el jefe de dotación; reserva de 1.000 litros; finos prenden en 2 a 3 minutos, pesados en 10 a 15. Plegados no mayores de 80 centímetros, 1,5 metros de margen. Protección de estructuras: 30 metros interior, 30 a 60 exterior, 10 metros críticos, 15 metros libres para ser salvable; baja presión de 5 a 12 bares, tres tramos de 25 y resto de 45; autoprotección alta presión 8 a 12 bares, uniforme U2 y ERA. Tejado afectado más de un cuarto, perdido. Triaje inmediato, rápido y completo; categorías de Wright 1 a 4 según zona de seguridad y posibilidad; formularios 0 a 15, 16 a 32, más de 33; síes 0 a 2, 3 a 6, 7 a 8. OCEL. Medios aéreos limitados con más de 35 a 40 kilómetros por hora; CL-215, Air Tractor 802; Bell 212, Sokol; manga de 3 a 4 metros. Espumantes al 0,1 al 1 por 100; húmedas 5 a 10 minutos, fluidas 20 a 30, secas 45 a 60; directo al 0,3, indirecto al 0,5 a 2 metros del encendedor; capa de 1,5 centímetros; anchura triple de la llama en líneas húmedas y doble en contrafuego; viscosantes al 0,5; largo efecto al 20 por 100 con óxido de hierro y un tercio de ahorro en transporte. Contención completa, parcial e imposible; tácticas ofensiva, defensiva y ofensivo-defensiva. Protocolo CEIS: leve, medio y grave.